En su última intervención, sin preguntas de la prensa, Vizcarra tuvo los riñones de decirle a la afligida población peruana: “Ya basta de irresponsabilidades”, endilgándole el dramático incremento del COVID-19 a la imprudencia ciudadana. Ocupamos el sexto lugar del mundo en contagios y el primero en Latinoamérica en muertes por millón de habitantes, pero la estrategia del gobierno ha sido lavarse las manos –cual Pilatos– frente a la tragedia que vivimos. Nos encerraron 106 días, nos tuvieron al ensayo y error, mintieron sobre la meseta, la curva, los muertos, las pruebas, el oxígeno, la carencia de equipos para los médicos; la cuarentena no sirvió para nada.

La única salida de Vizcarra fue y es culpabilizar a los otros. A los gobiernos regionales y locales, los tarambanas ciudadanos regaron el virus por el país, contando hoy con 500,000 contagiados. Una cifra superlativa que pudo evitarse. Tenemos dinero, buenos médicos, personal auxiliar entregado y al día de hoy falta oxígeno, equipos médicos, camas, respiradores. Pero vivimos una desgracia.

Como la pandemia se le escapó de las manos ahora nos confinan los domingos, imputándonos que tenemos la soga al cuello por los “quinceañeros” y reuniones sociales. Para Vizcarra la gente que no tiene trabajo ni dinero está celebrando. La cola del transporte público es más peligrosa y la aglomeración en los mercados será mayor con la reclusión dominguera.

No hay seguridad de que sea una medida eficaz, es otro experimento. Pero el Premier declaró que se podrá sacar a los perros el domingo para “que hagan sus necesidades”. ¡Patapúfete! Vizcarra anunció que habrá operativos conjuntos de FF. AA. y FF. PP. en mercados y paraderos para mantener la distancia social. Repite la inútil y perniciosa ‘cacería’ policial ocurrida durante el toque de queda. ¿Entrará la fuerza pública a una pequeña reunión cumpleañera o a una discreta velada familiar?

Los mayores de 65 años están impedidos de salir y es ilegal que estén en un restaurante. El régimen “los cuida”, aunque no les da camas UCI, ni atención adecuada. Desde el inicio de la pandemia se repitió cual letanía que sin pruebas moleculares no había data estadística para combatir el mal.

Se zurraron en ello y no siguieron las recomendaciones de la ciencia médica. El Colegio Médico no prestó atención. Hoy la ministra de Salud anuncia toma masiva de un millón de pruebas moleculares. Aún no sabemos si ya las tenemos, si las pedirán recién, si son rápidas, si se organizará al personal de la FF. AA. capacitado para ello. Además, no conocemos cómo se hará el seguimiento de los resultados positivos.

Llamar a los teléfonos del MINSA es como llamar al cielo. La atención en casa es una falacia. El gobierno solo nos atiborra de fantasmales bonos. Está obligado a presentarnos una estrategia clara y certera. Basta de irresponsabilidades.