“Ya es suficiente”, dijo China

“Ya es suficiente”, dijo China

El embajador de China en el Perú, Liang Yu, representa a la autoridad política de su país ante un Estado extranjero. No es un empresario ni un académico. Cuando habla, lo hace a nombre de su gobierno y del Estado chino. Es inimaginable que un funcionario diplomático de primer nivel se pronuncie públicamente sobre el país en el que representa a su gobierno sin tener instrucciones específicas de su cancillería. Por lo mismo, hay que escuchar en sus palabras muy cuidadosamente lo que Pekín dice.

Es la primera vez que el embajador Liang se pronuncia sobre la saga interminable del Corredor Minero del Sur del Perú y las relaciones de la empresa china MMG Las Bambas, que produce el 2% del cobre del planeta, con las comunidades del Cusco y Apurímac que han tomado tierras o bloqueado la salida de la producción de la empresa china hasta obligarla a detener sus operaciones por más de 50 días.

El embajador Liang no ha podido ser más enfático. Ha dicho que hace falta una investigación para saber dónde está el dinero que MMG ha pagado -más de 2,500 millones de soles- por las tierras que las comunidades vendieron. Es innecesario que el diplomático ponga el dedo en la llaga especificando que de ese monto lo entregado a los comuneros -500 millones- sería apenas la quinta parte de lo que la empresa china ha pagado.

Precisó Liang que “cada comunero recibió más de un millón de soles” y, acto seguido, que “el Gobierno peruano debería prestar mayor atención y averiguar dónde fue a parar el dinero que les dio la mina a los comuneros y si estos tienen razón o no en sus nuevas demandas de pago por tierras”. Afirmó que muchos comuneros “están viviendo en una condición precaria y creen que la empresa china no ha pagado”. Insistió en que “hace falta un trabajo mayor del gobierno peruano, porque esas demandas de los comuneros tienen gran irregularidad”.

Es muy excepcional que un diplomático extranjero se pronuncie en estos términos, tanto más si tiene razón.

No obstante, el embajador Liang no se detuvo allí. Hubo, además, en su declaración un mensaje tácito. Pasando al lenguaje diplomático, dijo que China “tiene la voluntad de resolver el problema en coordinación con el Perú”. Añadió que no se ha puesto un plazo para la solución del conflicto y que China y el Perú van a mantener firme su voluntad de cooperación, “pero creo que se necesita una voluntad de ambas partes”, reiteró. Consideró un buen inicio “el acuerdo preliminar para reanudar la producción (de Las Bambas) alcanzado entre el Gobierno, la empresa y los comuneros hace dos semanas”.

Esta última afirmación contiene un mensaje. Como se sabe, la gestión reciente para el reinicio de la operación de Las Bambas pertenece a la cartera actual de Energía y Minas, de la que hace poco fuera retirada la facción cerronista del partido de gobierno en lo que a todas luces es parte de una brecha creciente que se expresa también en la fractura de la bancada del oficialismo, hoy atomizada.

Databa de tiempo ya el señalamiento de que la facción radical del partido de gobierno venía trabando deliberadamente el diálogo de las comunidades con la empresa y azuzando incluso a algunas comunidades a tomar las tierras. Esa es hasta hoy la estrategia perdedora de la dirigencia local más radicalizada.

Si la intención del embajador ha sido dar discreta señal de que China no respalda las maniobras de los aliados locales del eje La Habana-Caracas, Vladimir Cerrón y Evo Morales, es una gran noticia. Significa que China tiene la intención de hacer negocios limpios y sobre la mesa en materia de recursos naturales y no respalda a aventureros latinoamericanos que derrocan gobiernos para instalar títeres que les entreguen bajo la mesa el control de los recursos naturales para el siglo XXI.

China, dijo el embajador Liang, quiere trabajar con el Perú y evitar que el conflicto social ahuyente las inversiones chinas del país. En ese contexto, añadió que Las Bambas no está dispuesta a dar más dinero ya que, si cede a las nuevas demandas, “se afectaría toda la imagen del Perú” y “no vendría ninguna inversión más”.

Pero el futuro sigue abierto. Liang dijo que solo Las Bambas fue una inversión de US$ 10,000 millones y hace falta un esfuerzo de ambos gobiernos para que ampliemos nuestras inversiones a otras áreas, como la telecomunicación y la infraestructura, ya que el Perú tiene “una brecha de infraestructura por cerrar: necesita autopistas, ferrocarriles, aeropuertos, puertos”, afirmó. Dijo también que su país mantendrá su crecimiento económico y aumentará la demanda de minerales para “implementar nueva infraestructura en nuestras ciudades. Más autopistas, más ferrocarriles, nuevas bases de transmisión de la señal 5G”, señaló. “No solo cobre, todo tipo de metales que China demanda para la transmisión de electricidad en ultra alto voltaje, y necesitamos fabricar cables con esta tecnología y eso requiere cobre, litio, estaciones de carga de autos eléctricos e infraestructura de data center. Todas estas construcciones implican una gran demanda de metales en China”, añadió.

No se puede ni es necesario hablar más claro.

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