¿A qué se debe que el Congreso postergó ayer nueve días votar sobre la confianza al gabinete Vásquez? Estaba cantada la traición de Acción Popular que gobernara cuatro veces. Dos con Belaunde; una con Paniagua y Merino. Belaunde, fundador del partido, fue despojado de la presidencia por un golpe de Estado de la facción procastrista del Ejército comandada por el dictador Velasco.

Ni ese mal recuerdo hizo recapacitar a los acciopopulistas del alevoso puñal que estuvieron prestos a asestarle a la democracia que con tanto ahínco defendió FBT. Ni siquiera planeaban abstenerse para saciar sus sed de poder.

Ni qué decir de César Acuña, repetimos, sicario de la política que lleva su partido cual escudo puñalero para defender su multimillonario enclave universitario como negocio personal. Igual que otro politiquero, José Luna, que maneja su partido para defender su emporio universitario a cambio del voto de sus congresistas puestos al servicio del régimen de turno.

Es imposible que gente tan perspicaz en los negocios actúe como tonta en política. Por eso censuramos que personas con tantos recursos económicos traicionen al país por defender su patrimonio y/o salvarse de la Justicia.

La consolidación del régimen comunista, pro senderista es casi un hecho consumado, gracias a la deslealtad de Acción Popular, Alianza para el Progreso y Podemos Perú. Tres partidos políticos manipulados por intereses ajenos al afecto nacional.

Prefieren aquello a ser presas de la voracidad de los cerrones, bellidos, bermejos, etc. Y claro, del profesor Castillo, artífice de tanta engañifa al ciudadano estando consciente de su precariedad como presidente.

Porque recordemos que primero fue proclamado jefe de Estado por un politizado mandamás del JNE, comunista como Castillo, que se negara a convocar a una auditoría internacional pese a las evidencias de fraude –sobre todo en segunda vuelta- presentadas por importantes sectores del país.

Luego el mismo presidente del jurado electoral permitió que participase en los comicios el partido Perú Libre, cuya dirigencia ya estaba investigada; ahora incluso imputada por la Fiscalía por lavado de activos.

Finalmente no perdamos de vista que el partido oficialista ganó en primera vuelta con sólo 11% de apoyo popular. ¡Tanto que es minoría en el Congreso pese a la ventaja del voto preferencial! Por tanto Castillo ni puede ni debe alardear “Yo represento al pueblo”. Consecuentemente, ni puede ni debe plantear transformaciones vertebrales como imponer una nueva Constitución, valiéndose de tretas vetadas por la Carta vigente.

Ayer la mayoría legislativa estuvo a punto de cederle al comunismo las llaves del país, para que aplique idéntico plan al que usó Venezuela y Bolivia. Las libertades previstas por la Constitución ya corrían peligro. ¡Empezando por las de información y opinión! Pero el Parlamento decidió postergar la agonía.¿Por qué? Misterio chino.

El hecho es que, pese a que previamente precisó que “la constituyente no es prioridad nacional”, el lunes la premier Vásquez reiteraría –dos veces- que su programa incluye introducir un “renovado pacto constitucional”. ¡Misma trampa bajo otro apelativo! El alma comunista: miente ahora y después. Miente siempre. Imposible darle confianza. ¡Vacancia ya!

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