¿Ya viene el cuco?

¿Ya viene el cuco?

A raíz de la denuncia realizada por el gobierno peruano ante la OEA, para aplicar los artículos 17 y 18 de la Carta Democrática Interamericana, su asamblea resolvió por unanimidad enviar una comisión de alto nivel para constatar la denuncia respecto a que el Congreso y el Ministerio Público (Fiscalía) estarían promoviendo un golpe de Estado.

Dicha decisión ha sido tomada como un éxito de Castillo, pero obviamente el Congreso ha rechazado que estarían organizando un golpe de Estado y que sus atribuciones están dentro de la Constitución, entre ellas, la posibilidad de recurrir a la vacancia presidencial al lograrse 87 votos.

Independiente de la posición del Congreso, han surgido una serie de diversas opiniones a raíz de la decisión de la OEA, basadas en que sus principios son: velar por el ejercicio de la democracia en todos los Estados Americanos y lograr el retorno a la democracia de los países que se han alejado de ella como son Cuba, Venezuela y Nicaragua con gobiernos dictatoriales, en donde sus pobladores viven sin ejercer su libertad y derechos, sin un voto libre, libertad de prensa o poder viajar sin restricciones, obligándolos a realizar los penosos éxodos en busca de mejorar sus condiciones de vida en libertad.

Una situación real que observamos es el éxodo de millones de familias venezolanas en condiciones infrahumanas y no se aprecia la intervención de la OEA gestionando un fondo de apoyo humanitario, sin embargo, vendrán al Perú, un país democrático que acaba de realizar unas elecciones limpias para elegir más de dos mil autoridades municipales y 25 gobernadores regionales reflejando el mínimo apoyo a Perú Libre y Castillo.

Los peruanos ven como inoportuna y negativa la presencia de la Comisión de la OEA en nuestro país democrático y que estaría encaminada a apoyar a Castillo relacionado con el comunista Cerrón, con el pretexto de lograr temas de igualdad entre sus ciudadanos y a la vez defenderlo políticamente como un presidente representante de un pueblo oprimido, sin considerar las denuncias de corrupción, alegando que no están corroboradas y por lo tanto no pueden ser usadas para pedir un cambio presidencial.

Todo esto indudablemente son conjeturas y en el corto tiempo podremos juzgar positiva o negativamente su presencia, personalmente no estoy satisfecho con la gestión de Castillo y una posibilidad es su renuncia, pero tengo la ilusión de que la OEA tenga en cuenta las denuncias de corrupción presentadas por la Fiscalía y luego de sus conversaciones con el Congreso, los políticos tradicionales, la prensa, las agrupaciones empresariales y de trabajadores se logre un consenso de estabilidad del Gobierno, con un prestigioso primer ministro y la intervención de cinco o más ministros con probada capacidad, que puedan enrumbar el país hacia el progreso sobre la base de inversiones.

Además, mejorar el inmenso déficit de 100 mil millones de dólares que tenemos en infraestructura y sobre todo los servicios públicos indispensables de salud, educación y justicia, en especial los servicios de agua, alcantarillado, carreteras que conecten apropiadamente a todo el país y las comunicaciones, logrando que los índices de pobreza disminuyan en los próximos años a un máximo del 10% como consecuencia de los puestos de trabajo estables y mejor remunerados que se generarían.

Finalmente, no hay duda de que lograr un Perú mejor obliga a tener un gobierno eficiente y con visión.

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