Amedrentar a un periodista con marchas de jóvenes desinformados por los dueños de la noticia y de la mentira presentada como verdad es deplorable. Tratar de acallar a un periodista usando a adolescentes azuzados por viejos tiranosaurios que no les permiten alzar vuelo propio es triste. Irse contra un periodista en nombre de la democracia y la tolerancia es incoherente.

Yo veo a Beto Ortiz todas las noches en su programa de Willax, como vería a César Hildebrandt si acaso algún canal tuviera la valentía de darle un espacio que, sin duda, tendría tanta sintonía como la tiene hoy Ortiz. Al igual que Hildebrandt, Beto ha sido expectorado de un canal tras otro por llamar a las cosas por su nombre y no arrodillarse ante el poder de turno. Yo veo a Beto Ortiz, como vería a César Hildebrandt porque como él, Beto es mordaz y brillante, valiente y sarcástico, desenfadado e insumiso.

Beto se enfrentó a Montesinos y luego al hoy reo Alejandro Toledo y su portapliegos Fernando “Popy” Olivera y eso le costó el exilio. De la generación de los ‘baby boomers peruchos’, Beto ha sido el único periodista perseguido al punto de ser un asilado político en los Estados Unidos. Jamás lacayo de los inquilinos de Palacio ni vocero de las manadas llevadas de las narices por quienes tiran la piedra y esconden la mano, Beto se ha ganado a pulso, subidas y caídas su sitial como uno de los periodistas más importantes de nuestro país.

La juventud que marchó sin propuestas ni una consigna clara contribuyó con la CONFIEP que no veía con buenos ojos a Merino de Lama por ser ajeno a los anticuchos de varios integrantes de ese gremio. La falta de organización de tantas voluntades y emociones, desencadenó la injustificable muerte de dos jóvenes universitarios: Bryan Pintado Sánchez (22) y Jordan Inti Sotelo Camargo (24); muertes que se deben esclarecer y los culpables severamente castigados, lo que no puede hacerse es responsabilizar a la Policía sin pruebas.

Ojalá salieran ahora a las calles para decirle al encargado de la presidencia, Francisco Sagasti, que a diferencia de él no están dispuestos a que Odebrecht ni el Cartel de la Construcción sigan contratando con el Estado. Ver: https://www.expreso.com.pe/politica/partido-morado-de-acuerdo-en-contratar-con-empresas-socias-de-odebrecht/ Y que deploran que su ministra de Defensa, sea Nuria Esparch, ex Gerenta de Imagen Institucional de Graña y Montero en pleno escándalo Lava Jato.

Esperemos que la vitalidad juvenil se encauce en proyectos para el bienestar de su propio futuro y que sepan ver en Beto Ortiz, al mejor de los aliados para la construcción de ese Perú justo, decente y mucho mejor que todos nos merecemos. Por eso, veo a Beto, le admiro y respeto.