Zendy M. Cipriani

Zendy M. Cipriani

PECADOS SIN REMORDIMIENTO

Acerca de Zendy M. Cipriani:





La maternidad, una elección

Mis amigas me han demostrado que la maternidad es un paso trascendental para toda mujer, al punto que tus prioridades y tu vida misma cambian por completo. No es algo tan sencillo, ni tan natural como muchas personas suelen creer. Ser madre es una elección difícil si no estás convencida de que tu finalidad última en la vida es traer hijos al mundo. Es una decisión complicada cuando tienes metas profesionales y otras expectativas de la vida.

Siempre me preguntan para cuándo encargo un hijo o una hija. La presión social es apabullante y no le importa si cumples con las condiciones mínimas para traer un nuevo ser al mundo, como por ejemplo una condición económica aceptable, sensatez y mucho amor. Es como si la gran mayoría de peruanos tuvieran una obsesión con las tasas de natalidad. Sin embargo, yo creo que si todas las mujeres nos cuestionáramos más seguido sobre la conveniencia de tener o no tener hijos, pienso que habría menos gente infeliz en el mundo.

En ese sentido, siempre me ha parecido abrumadora la responsabilidad que tienen los padres y las madres de criar personas sanas tanto física como emocionalmente. Es por ello que siempre he creído que no todas estamos hechas para ser madres.

Tengo amigas para las que ser mamás ha sido una bendición. Es como si hubieran nacido para ello, se manejan con tanta naturalidad y sapiencia que siempre terminan por sorprenderme. Pero también están aquellas amistades a quienes la maternidad les ha caído mal aunque ellas no quieran reconocerlo, se han envejecido, no se les ve felices y eso se les nota en la piel, arrastran un cúmulo de problemas.

Para mí es un mito que la maternidad venga siempre acompañada por la felicidad. Que haya buenas y malas madres es la gran prueba de que las mujeres no venimos equipadas con un paquete llamado “instinto maternal”. Hay muchas mujeres a las que les va bien ser madres y a otras no, tan simple como eso. Sin embargo, la sociedad suele juzgar y agredir, a través de la “presión social”, a aquellas que no desean reproducirse.

Yo pienso que para ser mamá hay que tener razones de peso, tener un deseo genuino y encaminarse hacia ello. Como ya había dicho antes también es importante contar con los recursos y las condiciones mínimas para la crianza, como por ejemplo que el niño o la niña puedan disfrutar de la presencia de sus padres y que estos estén preparados psicológicamente para poder ayudarlos a desarrollarse como persona y buenos ciudadanos.

Finalmente debo decir que ninguna mujer ha caído enferma, en desgracia o no ha ido al cielo por decidir no ser mamá. Al parecer, es como dice Nicki Defago, autora del libro “Sin hijos y feliz”, que lo más terrible de no ser madre es que todo el mundo te pregunte por qué no tienes hijos

 





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