Zoraida, ¡pa fuera!

Zoraida, ¡pa fuera!

Hace muchos meses vengo diciendo en las tribunas en las que tengo oportunidad de participar que el principal problema del momento no es la corrupción de este o de otros gobiernos que lo antecedieron -que es obvia-, sino de la impunidad con apañamiento de la fiscal de la Nación Zoraida Ávalos. Ella es pues el principal problema del país en materia de corrupción de la hora presente. Por eso ha sido un gran avance contra esta situación que nos retrotrae a las épocas nefastas del montesinismo de los 90 en la persona de la tristemente célebre Blanca Nélida Colán -alias Magia Blanca-, que la congresista por Avanza País Patricia Chirinos haya presentado una acusación constitucional con miras a destituir a la susodicha.

Era lo que correspondía desde hace tiempo con Zoraida Ávalos, puesta por un contubernio entre el lagarto Vizcarra y el IDL para perennizar la influencia caviar en la Fiscalía a cambio de taparse los ojos con las cuchipandas del lagarto y, ahora, de Pedro Castillo. La última de la fiscal de la Nación ha sido no asistir por “descanso médico” a interrogar al jefe del Estado como manda la Constitución por el caso descarado de los ascensos militares en el Ejército y la FAP. Con esta maniobra, delegando Ávalos en un adjunto su tarea, la fiscal cómplice de todos los probables delitos de los altos funcionarios del Estado ha pretendido bajarle el tono a la diligencia fiscal en favor de Pedro Castillo mientras ella se lava las manos. Una muestra más de su infame conducta que al principio se creyó broma por el Día de los Inocentes, pero que resultó patéticamente cierta y descarada luego de una anterior reunión privada con Castillo.

Ávalos no sólo está abdicando de sus funciones (casos: ministro Pedro Francke; Aníbal Torres; Juan Manuel Carrasco Millones, Walter Ayala, Carlos Gallardo y otros), sino que con su omisión complota contra la administración de Justicia dejando impune a quienes sólo ella puede investigar. En otras palabras, está dejando hacer en las más altas esferas del Estado a funcionarios corruptos o con serios cuestionamientos con denuncias documentadas por la prensa, tal como lo hacía Blanca Nélida Colán, madrina de una de las hijas de Montesinos y valedora de todas las trapacerías de ese régimen. Pero Zoraida no está sola. La acompañan en su inicuo proceder la Junta Nacional de Justicia, otra de las creaciones del lagarto Vizcarra que se hace de la vista gorda con ella, y la deja hacer a su antojo o, mejor dicho, la deja no hacer nada contra la corrupción de los gerifaltes del gobierno del sombrero. El Congreso, pues, tiene la enorme responsabilidad de deshacerse cuanto antes de Zoraida Ávalos y luego del JNJ. Esos son los escudos cómplices de la corrupción al más alto nivel en el país.

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