ALAN O EL SUICIDIO DEL AÑO
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Les resultará difícil a los historiadores del futuro constatar que en los últimos cuatro años el Perú haya tenido tres presidentes. Y los últimos seis mandatarios estaban envueltos en escándalos de corrupción, varios de ellos en la cárcel y uno, Alan García –que ni tenía acusación fiscal- había recurrido al suicidio para evitar ser detenido y humillado por un fiscalillo y una prensa servil al poder que habían hecho del odio el leitmotiv de sus detestables existencias.

FELIZ AÑO, AMIGOS

Lo primero que queremos expresar en este día a nuestros lectores, anunciantes y amigos, al tiempo de desearles un feliz 2021 (año nuevo que ojalá supere las tragedias del 2020), es agradecer su apoyo a EXPRESO. Ahora nos resulta más que clara aquella frase célebre de que los amigos se conocen en las buenas y en las malas. Sobre todo en estas últimas. Y vaya que lo hemos vivido, pero hemos sobrevivido.

AGRADECIMIENTO

Queremos agradecer a los canillitas que siempre han sido comprensivos con este diario, a nuestros trabajadores del taller y la administración, a los periodistas, reporteros gráficos y diagramadores, a los de sistemas, de la web, de distribución, en fin, a nuestro director, Antonio Ramírez Pando -cuya conducta paternal ayuda mucho en nuestros actos- y al gerente general del complejo, José Paré Quilca, ejecutivo de nota que se ha ganado el cariño de toda la familia de EXPRESO y EXTRA.

SIN REACTIVAS

En circunstancias tan difíciles, con unas cuarentenas draconianas que no se han visto en ningún país civilizado del mundo, hemos sabido mantenernos a flote, sin apoyo publicitario del Gobierno, que obviamente se iba a raudales a la concentración mediática, sin Reactiva 1 ni Reactiva 2… Pero aquí estamos. Y con ese elan inspirador, ganado con esfuerzo y trabajo, empezaremos este 2021.

ESTAMOS CON TODOS

Feliz año a todo el país. Feliz año a las amas de casa -que saben de economía más que nosotros-. Ellas han hecho esfuerzos inimaginables para estirar los pocos recursos que dejó la pandemia para alimentar a los hijos y abuelos. Feliz año a los trabajadores del campo, sean o no agroexportadores. Feliz año a los que laboran en un socavón, en la pesca, en fin, en todas las actividades económicas y de servicios, sea del sector privado o público.

LO MEJOR DEL AÑO

Cuando los historiadores del futuro escriban sobre este trozo maldito de la vida peruana -el año 2020-, dirán que lo mejor que le sucedió al país de ese entonces fue la destitución de un presidente corrupto y mentiroso llamado Martín Vizcarra Cornejo, por unas trapacerías de coimas recibidas cuando fue gobernador de un pequeña región llamada Moquegua, de donde saltó después en forma accidental a la presidencia de la república.

LO PEOR

En ese año tan fatídico, 2020, claro que lo peor fue una pandemia llamada covid-19 o coronavirus que mató a unos 100 mil peruanos, aunque las autoridades ocultaron esas cifras a la tercera parte. Pero investigaciones independientes apuntaron en la dirección correcta y la prensa extranjera, como The Economist, después se encargó de decir la gran verdad. Que el Perú fue el país de peor desempeño en el manejo de la pandemia en el mundo.

ESA IZQUIERDA

Esos memorialistas del futuro constatarán que, sin embargo, había una franja de la población que de todas formas apoyaba al gamberro vacado, en especial la izquierda, que por cierto cogobernaba con los socios del mismo Vizcarra desde tiempos de Toledo, Humala y PPK. Una izquierda comunistona y oenegera que mutaba alrededor del caudillo de turno, siendo todos ellos subsidiarios del caso de corrupción más grande del Perú moderno: el caso Lava jato.

¿GOLPISTA?

Se recordará también que unas movilizaciones violentas de noviembre de 2020 se habían traído abajo a un presidente interino llamado Manuel Merino de Lama, un hombre mesurado del partido Acción Popular a quien esa misma izquierda del diario La República le colgó el sambenito de “golpista”, lo cual no era cierto, señalarán dentro de algunos lustros.

PATOLOGÍA POLÍTICA

Fue cuando los chicos violentos llamados tiktokers o de la “generación equivocada”, junto con la prensa servil del vizcarrato y la manipulación izquierdista, tomaron Palacio de Gobierno. Definitivamente un resultado de patología política: los que habían estado en la cola en las elecciones congresales de ese año -la izquierda “morada” y del Frente Amplio- se hicieron del poder: la primera del Ejecutivo, con Francisco Sagasti, y el segundo del Congreso, con Mirtha Vásquez, una antiminera confesa, discípula de Marco Arana.

PRESIDENTE INTERINO

En el Perú del bicentenario, señalarán quienes nos estudien, empezó gobernando un ingeniero a quien más se le notaba dotes de poeta. Él se encargó de humillar a la Policía Nacional, tras el libreto de un inescrupuloso llamado Gino Costa, enviándola a misiones de control social de las algaradas agrarias, pero desarmada. Ah, y notarán un detalle: un afán de hacerse llamar “presidente de transición”, cuando lo único que tenía que hacer ese nuevo inquilino de Palacio era concluir un mandato, es decir era un mero presidente interino. Querían parecerse a un tal Valentín Paniagua. Plop.

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