EL AUTITO EN QUE SE DESPLAZA PEDRO FRANCKE CUESTA 716,400 SOLES
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Al ministro fondomonetarista Pedro Francke le pica el popo, le hinca el hígado y le da chucaque cuando ve autos de lujo, según dijo este jueves. Pero este camarada anda en un autito Lexus S, que tiene un precio base de 151,990 dólares. Si sumamos aditamentos como equipo de sonido, asientos eléctricos y demás gustos de un linajudo caviar, el precio se puede disparar a 180,000 dólares. Ayer el tipo de cambio Sunat estaba en 3.980 la venta de la divisa verde. Con estas cifras el Lexus de Francke costaría alrededor de 716,400 soles. Asuuuu.

AVEZADOS

El avezado pedido del Gobierno de una delegación de facultades legislativas en materias tributaria y fiscal al Congreso solo ha sido apoyado por rojos y rojetes. Ningún gobierno anterior se atrevió a tanto. Ni el de Humala que, dicho sea de paso, tenía mayoría en el Congreso. Las delegaciones de facultades fueron específicas, y, aun así, había reticencias o vetos, sobre todo cuando se trataba de temas tributarios.

LA REFORMA DE 1991

Ya lo habíamos dicho años atrás en EXPRESO. Desde el año 1991 un grupo de expertos tributaristas –Manuel Estela, Luis Arias Minaya, César Peñaranda y Manuel Romero Caro–, con el soporte del ministro de Economía de entonces, Carlos Boloña, el diputado Dennis Falvy y economistas del Banco Central de Reserva, sentaron las bases de la última reforma tributaria duradera que dio lugar a lo que se llamó “la nueva Sunat”.

EL GRAN DESPEGUE

No es este el espacio para periodizar los tres grandes momentos de esta reforma que encauzó al Perú por la economía de mercado, con todos sus defectos, pero sí señalar que en esos años empezó el gran despegue económico de nuestra economía, pero al poco tiempo –la verdad sea dicha- empezaron las distorsiones con el “RUC sensible” y la bajada de guardia a raíz de los 12,000 millones de dólares obtenidos por las privatizaciones del primer fujimorismo.

LLEGA LA CRISIS

En los sucesivos gobiernos, hay que subrayarlo, no hubo ninguno que no haya agujereado esa reforma con exoneraciones o exenciones tributarias de todo tipo, como las devoluciones del IGV de las que hasta ahora gozan las mineras, entre muchas otras en otros sectores y regiones, o la particularidad de los impuestos en la selva, etc., etc., hasta que la crisis tributaria llegó con toda su crudeza en el gobierno de Ollanta Humala (2011-2016).

MEMORIA, SEÑORES

¿O es que hemos olvidado el ingreso desmedido de personal a la Sunat, o que a partir de 2014 los nacionalistas eliminaron los indicadores de presión tributaria y las metas de recaudación en circunstancias económicas aún no recesivas? Es cuando la presión tributaria cayó de 14.7 % del PBI en el 2015 a 13.6 % en 2016, información que fue ocultada porque los citados indicadores habían sido eliminados del Plan Operativo Institucional (POI) de Sunat. Memoria, señores.

DILAPIDACIÓN DE LAS RIN

Desde entonces la recaudación vino cayendo y para llenar esos vacíos qué mejor negocio que echar mano a más y más deuda externa y a la dilapidación de nuestras reservas internacionales, como es el caso del Fondo de Estabilización Fiscal que por entonces estaba en más de 9,000 millones de dólares. Ahora solo queda un sol, mientras el gobierno del hombrecito del sombrero necesita plata para bonos y más subsidios para tener base social para su asamblea constituyente.

CAMORRAS DIARIAS

EXPRESO planteó tanto en el “gobierno de lujo” de PPK como en el del Lagarto la necesidad de una nueva reforma tributaria porque la de 1991 ya estaba agotada o agujereada por alrededor de 160 exoneraciones tributarias donde las más escandalosa es precisamente la devolución del IGV en el sector minero. Se le planteó al Congreso asumir esa gran tarea, incluido en la presidencia de Daniel Salaverry, pero preferían estar en sus camorras diarias entre Ejecutivo y Legislativo.

HABLÓ LUIS ARIAS

Para no ir muy lejos en el tema, hoy por hoy sería bueno convocar a los cuadros técnicos que hicieron la primera reforma de 1991, aunque uno de sus estrategas ya está muerto: Carlos Boloña. Pero ayer se escuchó en RPP a un lúcido Luis Arias Minaya quien dijo que “no se puede dar la confianza para subir las tasas a un gobierno que amenaza con estatizar empresas”. Hay que convocarlos, pero no por obra de un ágrafo como Pedro Francke, que en materia tributaria sabe poco…

TEMA DE FONDO

Lo mejor sería una comisión especializada que convoque el Congreso, si es con apoyo del Ejecutivo, en buena hora. Y que primero vean los temas de evasión y elusión, y luego las exoneraciones antes citadas. Luego puede venir el trabajo de fondo de la nueva reforma, que tendrá mucho de digital, para no dejar este tema de interés nacional solo en manos de la Sunat, un asunto de fondo que ellos mismos han enredado.

HABLA ROMERO CARO

De lo contrario, como dice Manuel Romero Caro, con o sin buena política tributaria, el país seguirá direccionado “por el proteccionismo, los bonos, subsidios, impuestos solidarios, amenazas de expropiación…, Estado y más Estado. Además el oficialismo necesita los subsidios y otras dádivas porque a través del populismo quieren obtener el agradecimiento de la ciudadanía y que esto se transforme en votos para las próximas elecciones regionales y locales”.

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