La ‘cuello blanco’ Fanny Quispe se suma al cargamontón contra fiscal de la Nación

Todo un pasado caviar.


Fanny Quispe se hizo “famosa” no solo por ser esposa de Pedro Grández, “camarada Paulino”, quien en sus años posteriores a su pasado filosenderista armó un estudio de abogados con el linajudo caviar Francisco Eguiguren Praeli.

Este estudio defendió a la exfiscal Zoraida Ávalos, quien tuvo como engreída del caso “cuellos blancos” a la fiscal Fany Quispe, sobre todo en el direccionamiento de las colaboraciones eficaces. Era pues una fiscal todopoderosa y obviamente abusiva. ¿Ya se han olvidado? Ahora se suma al cargamontón contra la Fiscal de la Nación.

Vocales en vilo

La fiscal Fanny Quispe, bien desaforada del caso “cuellos blancos”, ahora quiere sacar cabeza contra la fiscal de la Nación, Patricia Benavides, desde un canal de TV.

Es la misma señora Quispe que tenía en vilo a vocales supremos y al mismo titular del PJ, Duberlí Rodríguez, con sus audios en su poder, investigando –en los hechos– a autoridades con fuero, sin estar entre sus atribuciones hacer ese tipo de investigaciones ni menos fisgonear sus vidas privadas.

Las mismas viejas mañas

Así como “camarada Paulino” y su consorte Fanny Quispe no escondían su afán mesiánico de destruir todo el orden establecido y refundar las instituciones del llamado “sistema” de justicia, en los últimos días asistimos a una reedición de este tipo de fiscales que se dedican a investigar a aforados.

Nos referimos a Patricia Benavides procesada por una controvertida fiscal provincial, Marita Barreto, de negro historial, jugando en pared con otro magistrado rojete del PJ, Jorge Chávez Tamariz. (Ver páginas centrales de esta edición).

Desnaturalizan el fuero

¿Puede una fiscal provincial investigar a una aforada como la señora Benavides? Claro que no. Pero el caviaraje ya desnaturalizó el derecho al fuero y lo que hicieron con los vocales supremos en el caso “cuellos blancos” lo están haciendo con Patricia Benavides, pero en nuevas condiciones.

Y esas nuevas condiciones están referidas a la variación de la conducta de los actores políticos en tiempos en que no son las capacidades las que priman, sino los arribismos en esta época de los y las avezadas (utilicemos alguna vez el estúpido lenguaje “inclusivo”). ¿Verdad, Dina?

La mafia de Odebrecht

Si se lee con cuidado lo informado ayer en esta página, llegaremos a la conclusión que la “Operación Valkiria” nació del gobierno, concretamente del Mininter y de la PCM. En el camino se han juntado los intereses de los caviares, ávidos de recuperar la Fiscalía de la Nación que tuvieron bajo control los últimos 20 años.

Allí están todos los intereses de la mafia de Odebrecht y la prensa concentrada, encabezada por El Comercio del delincuente confeso José Graña Miró Quesada, a la que era muy funcional la dupla de los fiscalillos Rafael Vela y José Domingo Pérez.

De vuelta al barrio

A esta alianza tácita del gobierno y los caviares de la Fiscalía y la Judicatura se han sumado el castillismo del reo reciente de Barbadillo, el lagartismo de Martín Vizcarra, creador de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) y el salvador de la dupla Vela & Pérez.

Es decir, como dice un buen amigo de este diario, “Dina Boluarte se acerca nuevamente a sus antiguos aliados, los caviares y a la izquierda”. Solo falta saber si también habrá llegado a algún acuerdo con su ex socio y prófugo Vladimir Cerrón.

Humalista y socialista

Si esto es así, si el Gobierno, con todo su andamiaje de los aparatos represivos y de inteligencia está en este juego, bajo la batuta del humalista y socialista Alberto Otárola, ya estamos hablando de que el enemigo de la tambaleante fiscal de la Nación, Patricia Benavides, tiene obviamente poder, con mayor si sumamos el poder mediático, valga la redundancia, que hace recordar sus asquerosas campañas contra Pedro Chávarry y Manuel Merino de Lama. Los tiempos han cambiado y seguirán cambiando amiguitos.

Miren nomás a la Argentina de Milei.

“Operación Armani”

En ese contexto habría que ubicar la “Operación Valkiria” que en realidad debería llamarse la “Operación Armani”.

Todo fue armado, todo. Chats con una sola versión donde no hay delito, versiones de supuestos cabildeos y votaciones para desaforar a los caviares de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) donde no hubo ninguna votación. Participación supuesta de la legisladora Patricia Chirinos, asegurando la votación cerrada del Bloque Magisterial en el caso del desafuero de Zoraida Ávalos, cuando en realidad votaron partidos: 5 y 5.

Non bis in ibídem

En la comunidad jurídica no pasa de ser una broma de mal gusto la investigación de Marita Barreto a su jefa aforada Patricia Benavides. Entre los abogados de nota se habla del principio NON BIS IN IBÍDEM.

¿Qué quiere decir? Que nadie puede ser procesado por la misma causa en dos fueros, en este caso en el Poder Judicial y en la JNJ.

Se desmorona

Aquel principio se trata de un derecho fundamental del Derecho Penal por el cual nadie puede ser procesado ni sancionado dos veces por la comisión de los mismos hechos. En el caso de la fiscal de la Nación se da la llamada triple identidad: la misma persona, los mismos hechos e igual fundamento de reproche por la presunta inconducta. El mismo sujeto, el mismo hecho y el mismo fundamento.

No pues. Sean más creativos. Por eso es que la “Operación Armani” se va desmoronando porque ningún abogado serio encuentra caso sólido.

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