LAS PATALETAS DE LEDESMA
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El fallo en mayoría del TC ha sido la derrota judicial más importante de la izquierda peruana en los últimos años porque, aprovechando la crisis institucional, pretendía convertir a ese supremo tribunal en Jurado Nacional de Elecciones y decidir quién debería ser el Presidente de la República. En otras palabras, reinstalar a Vizcarra en Palacio. No pues. Por eso las pataletas de Marianella Ledesma, quien debería dejar el TC para dedicarse a la política.

SUSTRACCIÓN DE LA MATERIA

El TC, por mayoría, con los votos de los tribunos Blume, Ferrero, Sardón y Miranda, decidió rechazar la demanda vizcarrista declarando la sustracción de la materia. Es decir, si la demanda fue presentada por Vizcarra contra la primera moción de vacancia (no contra la segunda) y, debido a que ella fue rechazada, el TC ha entendido correctamente que tenía que mandar al archivo la demanda planteada.

BUSCABA BLINDAJE

Como se recordará, Vizcarra pretendía que el TC lo blindara como Presidente contra la primera vacancia. Pero resulta que primero le negaron la cautelar. Ahora, con la misma votación, rechazaron la demanda competencial y las explicaciones sobre la incapacidad moral permanente que no es una figura de la Carta de 1993 sino del constitucionalismo histórico y que viene desde 1839.

FALLO IMPECABLE

En consecuencia, el voto en mayoría de los señores magistrados es correcto. En primer lugar porque la acción competencial no es para blindar a nadie. Además, Vizcarra consintió voluntariamente la segunda vacancia. Así lo declaró públicamente al dejar el cargo en el patio de Palacio. Si él consideraba que habían agraviado sus derechos, podía poner su amparo. Pero no lo hizo. Por lo que la decisión del TC es impecable.

VICTORIA RESONANTE

El Congreso ha tenido pues una victoria resonante. El TC no ha declarado que se haya violado la Constitución en modo alguno, no ha repuesto a Vizcarra ni ha establecido límites a la facultad parlamentaria de ejercer su derecho a vacar a los presidentes de acuerdo con el artículo 113 de la Constitución. A llorar a la playa, doña Marianella.

MORDAZA

Hay más. Cuando Óscar Urviola, expresidente del TC, dejaba en claro que la demanda del primer pedido de vacancia a Vizcarra ya no podía debatirse, extrañamente el canal cablero de Pepe Graña dejó de transmitir. Nos hicieron recordar cuando se presentó el informe Lava Jato en el Congreso, y cortaban para pasar interesantísimos reportajes de moda para invierno. Plop.

COACH ONTOLÓGICO

Antes del partido Perú-Chile del 13 de noviembre, el ayudante del sicólogo de la Selección Peruana de Fútbol (coach ontológico le llaman) de nombre Juan Cominges atentó contra la unidad de los seleccionados nacionales al pretender que emitan una declaración política a favor de las marchas de la “generación equivocada” o los nuevos pulpines.

UN DÍA ANTES…

Claro que los jugadores solo querían concentrarse en los difíciles partidos ante Chile y Argentina, pero las insistencias del activista Cominges llegaron a mayores en el hotel Intercontinental de Santiago el 12 de noviembre. Allí, un día antes del partido, les planteó que en el Estadio Nacional de Santiago, antes o después de entonar el himno nacional, los futbolistas debían pronunciarse en forma conjunta sobre la crisis peruana.

RECHAZO MAYORITARIO

“La opción que propuso fue la de llevar un crespón negro e hincarse en el césped. La mayoría de jugadores rechazó esta propuesta pero Cominges insistió en su postura y tuvo a los jugadores durante una hora discutiendo un tema absolutamente ajeno al fútbol y, peor aún, a pocas horas del encuentro de visita en Chile donde era necesario sumar puntos”, escribe el periodista Umberto Jara en el portal ‘O11ce”.

FASTIDIADOS

Al día siguiente, agrega Jara, un incompetente periodista lanzó un tuiter. “De buenísima fuente, la selección peruana evalúa una manifestación de solidaridad y respaldo a la población esta noche en el partido con Chile. Más detalles en breve”. Es cuando dos de los futbolistas fastidiados por las presiones de Cominges le comentaron el asunto al preparador físico del seleccionado, Néstor Bonillo.

JALADA DE OREJAS

Obvio que los responsables de la selección llamaron al comunista Cominges y le ordenaron que dejara de lado su proselitismo y le recordaron que estaba exponiendo al Perú a sanciones porque el artículo 60 del Reglamento FIFA “prohíbe terminantemente la promoción o el anuncio por cualquier medio de mensajes políticos o religiosos o cualquier otro acto político o religioso…”.

CHAU, COMINGES

Que Cominges sea un confeso seguidor de Fidel Castro y el Ché Guevara es su problema. Pero politizar su trabajo es una falta grave. Y de seguro que por eso el entrenador Ricardo Gareca puso las cosas en su sitio. El fútbol es el fútbol y la política es la política. Como quiera que los resultados son los que hablan, Perú ha perdido temperamento. Eso se ha visto ante Chile (2-0) y Argentina, con similar resultado. ¿Sigue Cominges en ese puesto de “coach ontológico”?

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