No se ve a gente con protectores faciales
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No queremos creer que fracasará la obligatoriedad del uso de los protectores faciales para combatir el coronavirus. Nuestros redactores y reporteros nos han informado que muy poca gente los usa, menos aún en los micros o buses, porque simple y llanamente los llevan en las manos. Y cuando sube algún policía, se lo ponen de inmediato para que no multen al chofer. Plop.

SE APAGA LA LAGRIMILLA

El voto de confianza al Gabinete Cateriano se hará prácticamente una semana después del mensaje presidencial de hoy. Será el lunes 3 de agosto. Desde ese momento, los reflectores empezarán a alejarse del moqueguano. La vedette será el flamante pechador, Pedro Cateriano Bellido, más conocido como “Luz verde” o satélite “PeruSat trucho”. De esa forma se apagan las lagrimillas de la vida política.

¿LA HISTORIA LO JUZGARÁ?

Tratando de curarse en salud, el moqueguano ha venido insistiendo en que a él no lo juzgará ningún congreso, ningún poder judicial ni menos sus amigos de la fiscalía, sino solo la historia. Ya parece Fidel Castro, el barbado que salió con ese cuento de que “la historia me absolverá” hace más de 60 años. ¿O sea que cuánto tiempo debemos esperar para ver el juzgamiento de Vizcarra? Ja, ja, ja.

PREGUNTA VÁLIDA

El científico Ernesto Bustamante se pregunta en sus redes sociales si la interrupción del flujo de información diaria sobre las cifras y manejo de la epidemia en el Perú por parte del Ministerio de Salud, anunciada por la ministra Pilar Mazzetti, es solo para los peruanos o quizá también se dejará de informar a @WHO, @UniofOxford, @HopkinsMedicine y otros.

PROBLEMA NO ES MUY COMPLICADO

Por lo visto, el problema, en tanto incógnita, no es muy complicado de despejar. Si el mismo Gobierno se encargó de afirmar que todos nos vamos a infectar, y que en la actualidad ya van 25.3 % de infectados en Lima y aledaños. Esto significa, según las matemáticas simples, que tendríamos unos 2 millones 701 mil con el maldito virus en la capital y el Callao.

EN EL SUR

Pero como el Gobierno continúa mintiendo, prefiere ocultar no solo las cifras reales de contagiados; también las de muertos que irá incorporando poco a poco, hasta llegar a los más de 40 mil, cuando la pandemia se haya disparado más, aunque digan que en Iquitos, por ejemplo, ya hay inmunidad de rebaño. El problema es que en las zonas vírgenes, sobre todo del sur, recién empieza la fiesta de ese bicho.

“CIENTÍFICOS SOCIALES”

Ese otro cuento de los “científicos sociales” a veces da dolor de cabeza y no pocas veces causa risa, como sucedió con las ideas estrambóticas de pico y sexo del camarada Farid Matuk. Es decir, eso de meter la agenda de género hasta en la pandemia. Ahora algunos economistas, opinólogos, ‘James Saavedras’, etcétera, escriben en el diario de José Graña todo tipo de galimatías para darle aire y optimismo a Vizcarra.

OPTIMISMO RARO

Que Richard Webb, con su bonhomía y flema inglesa , trate de insuflar optimismo, es pasable. Que una analista pulpina haga ese tipo de ejercicio, hay que dejarla, pero que doña Carmen McEvoy, tan historiadora ella, nos venga con el mismo tipo de rollo, eso sí que es preocupante, más si es sobre la base de la historia de traiciones desde los tiempos de las guerras de la independencia con el general José de la Mar y su deportación a tierras centroamericanas.

FRUSTRACIONES

¿Cuál es la cura contra la traición que destruye los lazos sociales, además de las instituciones?, se pregunta la citada historiadora. ¿Busca en la historia de la génesis de la lealtad sobre la base de los pasos de José de la Mar, víctima de una conspiración entre los generales Gamarra y Santa Cruz? Cada época tiene su dinámica. Por eso podemos preguntar si no es atrevido meter en el saco de la traición a Andrés de Santa Cruz, quien tal vez es el único visionario para construir un Estado panandino que nos hubiera ahorrado muchas frustraciones de concretarse.

HISTORIA COJA

Al margen de estos dislates, con tal de tratar de ubicar en el pasado las presuntas deslealtades actuales, tal vez sea necesario recordar que en esta pandemia se busca gastar, y ya se ha avanzado bastante, la friolera de 38,250 millones de dólares (17 puntos del PBI según Alva Luperdi) para contrarrestar el Covid-19 sin éxito alguno. ¿Eso no es deslealtad y despilfarro para con el pueblo? ¿O es que la historia es demasiado coja y sufre de miopía política y tal vez ignorancia en materia financiera?

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