OPERACIÓN RETORNO EN EL MINISTERIO DEL INTERIOR
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El ministro caviar del Partido Morado, José Elice Navarro, designó ayer a Nicolás Zevallos como su viceministro de Orden Interno. ¿Quién es este ciudadano que la pega, como muchos zurdos criollos, de experto en temas de seguridad? Nada menos que el brazo derecho del renunciante Rubén Vargas, quien por seguir las directivas de sus jefes Gino Costa y Carlos Basombrío recomendó a Francisco Sagasti ejecutar una razzia de 18 generales del más alto rango, creando un problema mayúsculo no solo en la PNP sino en el Gobierno.

JUGOSOS SUELDOS

La operación retorno de los caviares de Rubén Vargas al Ministerio del Interior es un hecho. No olvidemos que Nicolás Zevallos, quien ya volvió como viceministro, fue miembro del Comité de Asesores de la efímera gestión de Vargas al frente del Mininter y fue su asesor principal cuando este hermano de “terrucos” era el jefe de la agencia antidrogas Devida en el vizcarrato. Se sabe que en estos días otros renunciantes de la gestión anterior serían recontratados por José Elice, obvio que con jugosos sueldos. Provecho.

OFICIAL MAYOR HERIDO

Yon Javier Pérez Paredes pasó raspando en la elección para Oficial Mayor del Congreso. En la primera votación quedó con 12 votos a favor, uno en contra y 13 abstenciones. Todos se miraban las caras, impávidos, en especial su protectora, la rojita Mirtha “Grufides” Vásquez. También su contrincante, Gianmarco Paz, a quien por instantes se le vino el alma al cuerpo. En segunda –o en el repechaje– recién pudo conseguir 19 votos, uno en contra y 6 abstenciones.

APOYO DE LA SRA. “GRUFIDES”

En tiempos heroicos ningún oficial mayor baloteado de esa forma se quedaba. Simplemente renunciaba. Eso es lo ético y lo de caballeros. Pero como vivimos tiempos de la “nueva realidad” y la posverdad, tiempos estúpidamente morados, todo vale para aferrarse o conseguir un cargo, más si se tiene el apoyo de “Grufides” Vásquez, con quien trabajó en las comisión de Pueblos Andinos, luego en la primera vicepresidencia y ahora en la Presidencia. Felicidades, estimado Yon. Que el parnaso rojo escarlata te proteja.

NUEVO NUBENAUTA

Y es que allí mora, en ese parnaso, el nuevo nubenauta de Palacio, a quien el ex legislador Juan Sheput ha bautizado no como el Quijote de la Mancha (así lo llamaba poéticamente la poeta Rocío Silva Santisteban) sino como el Quijote de las marchas callejeras y de las tomas de carreteras. Ojo que ya ha pasado un mes desde que nuestro nubenauta está en Palacio de Gobierno y todo es puro floro, pura pose, con el añadido de la falta de autoridad.

EL PRIMER SAGASTI

Claro que el Sagasti de los primeros días causó entusiasmo, sobre todo en las tías otoñales de nuestra Lima que lo veían como el nuevo galán de la Belle Époque. Pero han bastado cuatro semanas para que sus mismos partidarios, encabezados por el veterano Mirko Lauer, constaten que “el tiempo pasa y el tiempo desgasta”, como se ha visto en su programilla CuatroD. Sucede pues, según el columnista del diario bitinto del Jr. Camaná, que la gente ya no lo ve como el hombre providencial sino como Presidente. Esa es la nuez.

PODER ORNAMENTAL

Entonces, constata el también poeta de versos raros, que el poder de Sagasti “es cada vez más ornamental” conforme aparece con más fuerza el poder presidencial donde el papel crucial está en la toma de decisiones. Y es aquí donde Lauer confiesa que esa suerte de divina providencia que fue “no es un político propiamente dicho: es un intelectual. Más un pensador que un actuador”.

CONFESIÓN SINCERA

El panel –conformado además por Maité Vizcarra, Jeffrey Radzynski y Augusto Álvarez Rodrich– queda desconcertado ante la confesión sincera del zorro blanco Lauer. Maité Vizcarra, al parecer politóloga, no contradice la versión de su predecesor sino que lo refuerza porque, añade, ha llegado el momento de las decisiones. Y esto porque la ignorancia, en sentido positivo del término, puede ser muy peligrosa. Esto porque los códigos de los políticos no se enseñan en los doctorados y maestrías. En suma, no basta ser bien intencionado.

EL MORADEF

“Entre broma y broma la verdad se asoma”, acota Maité. Y pone como ejemplo las infelices declaraciones del congresista morado Alberto de Belaunde, quien planteó la posibilidad de liberar al terrorista mayor del milenio, Abimael Guzmán. ¿Cómo no va a dar pie a que los adversarios del Partido Morado le haya puesto el estereotipo de Moradef?, añade esta sección pobre pero honrada.

NO HAY ESTABILIDAD

Los muros de las lamentaciones ya han empezado en forma embrionaria, por lo que se lee. Claro que sí. Por lo mismo Radzynski no se queda atrás y empieza con una pregunta clave: ¿Cuál es la bandera de Sagasti?, se interroga. ¿Gobierno de transición y emergencia? Esto último, lo de emergencia, está bien como escudo ante eventuales vacancias. Pero no hay más. Con el añadido de que en menos de 30 días hubo dos cambios ministeriales. Esto implica, según dicho analista, que Sagasti no ha podido mantener la estabilidad. Plop.

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