Pacto vergonzoso de caviares con el ‘Lagarto’

Esperan verdaderas acciones de la Junta.


Ante la crisis del Ministerio Público, la ingenuidad ahora espera que actúe rápidamente la Junta Nacional de Justicia (JNJ), suspendiendo al fiscal Pablo Sánchez y sancionando a quienes han hecho un uso político de la Fiscalía, con Gustavo Gorriti a la cabeza. ¿Lo hará? Ja, ja, ja.

No olvidemos que la caviarada, como la gente de la JNJ, firmó un pacto de sangre con el vacado Martín Vizcarra. Lo defendió y aún lo defiende a ultranza, sobre todo en la merme-prensa. Y gracias a ello se llenaron los medios y las televisoras de gente afín al Lagarto, dedicada a censurar a políticos de fuste y a contrincantes. Esa tarea aún está pendiente y es una batalla que se va a tener que dar.

Qué haría un Congreso decente

Las bombas letales expuestas en estos días por la periodista Milagros Leiva en su programa televisivo llevarían a cualquier Congreso que se respete (del pasado) a tomar las siguientes medidas.

No obstante que este Poder Legislativo está en receso, su presidente Alejandro Soto y la Comisión Permanente invitarían de inmediato al fiscal de la Nación, Juan Villena, para que explique el affaire que compromete al fiscal Pablo Sánchez, a los del caso Lava Jato, entre otros, manipulados y direccionados por el activista de la ONG IDL, Gustavo Gorriti.

Plena extraordinario

Los parlamentarios de oposición, si acaso el oficialismo se hace el renuente, de inmediato correrían firmas para que se reúna un pleno extraordinario de la representación nacional para tratar el tema con la urgencia del caso por estar ante una eventual organización mafiosa que ha desnaturalizado la investigación y ha creado grupos politizados y de intereses propios en el Ministerio Público.

Politización…

Y en ese pleno habría que debatir, en el fuero político, cómo es que la entidad que se hace llamar la “titular de la investigación penal”, en vez de perseguir a la criminalidad junto a la Policía Nacional, se ha dedicado a romper su propia institucionalidad y la de otras entidades públicas denunciado muchas veces por naderías, pero con agenda política, es decir, politizando la justicia.

Crisis terminal

En circunstancias en que había congresos de verdad, se hubiera convocado de inmediato a ese pleno y al fiscal Villena y a su colega Pablo Sánchez para que expliquen esta crisis de la Fiscalía que, para muchos, es terminal.

Si no dan explicaciones y salidas que convenzan al pleno y a la opinión pública, de inmediato se les acusa constitucionalmente, como era en el pasado, dándoles la oportunidad del derecho de defensa, como siempre ha sucedido en el Parlamento Nacional.

De vuelta al PJ

Como quiera que una reforma del sistema de justicia se avizora compleja, entretanto, el Parlamento Nacional –con sus cuadros especializados– daría forma, de inmediato, a un proyecto de ley de reforma de la Constitución para que la Fiscalía de la Nación retorne a la égida del Poder Judicial.

Esto, porque no han sabido administrar su autonomía y los poderes que les dio la Constitución del 79 y amplió la del 93, como investigar el delito, función que también debe retornar a la policía, que es su trabajo, con alta tecnología, como sucede en todo el mundo.

Armaron casos

Con obvias excepciones, esta Fiscalía se ha dedicado a instrumentalizar casos con objetivos políticos, como es el de “Los cuellos blancos del puerto” y a desnaturalizar el caso Lava Jato en favor de Odebrecht, como se ha confirmado en las declaraciones del “filósofo” Jaime Villanueva.

Y es que él narró las circunstancias de cómo es que armaron el caso Cócteles contra Keiko Fujimori y también el de lavado de activos contra Alan García a quien Rafael Vela y Gustavo Gorriti llevaron hasta el suicidio.

Desnaturalización

El mejor ejemplo de desnaturalización del caso Lava Jato – Odebrecht se da en circunstancias en que todo el país está contra la mafia carioca de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata, incluido los de OAS, en tanto son ellos el problema principal de la corrupción en tanto le han robado al país unos 15 mil millones de dólares, pero en este apparatchik de los Gorriti, Mávila Huertas y otros el problema principal está en Keiko Fujimori y Alan García. Así han trabajado para Odebrecht.

El fenicio manda

Un Congreso que se respete, como en años pasados, no permitiría que su presidencia sea puesta en la medianía de Alejandro Soto, de un partido del mismo signo, donde manda el fenicio César Acuña.

No permitiría una política de “jugar al muertito”, como sucede en la actualidad. Enfrentaría, como lo está haciendo el Apra, y no mostraría una actitud permisiva, como el fujimorismo.

Acusado y acusador

Durante el velorio del exviceministro William Contreras, se encontraron el premier Alberto Otárola y el exjefe de la DINI Wilson Barrantes.

Este último era muy amigo de la familia del fallecido, y el de la PCM lo confundió con un primo de este, diciéndole “Su cara me parece conocida”.

El militar en retiro le respondió “Yo soy el exdirector de Inteligencia que ha declarado contra usted en Fiscalía”, a lo cual siguió un deportivo saludo de la mano derecha de Dina Boluarte.

Se sienten pasos

Hablando del hombre fuerte de la PCM, fuentes palaciegas nos comentan que Otárola ya ni siquiera se masca (y menos se pasa) con varios ministros, y en estos días se daría un cambio de carteras.

Su anterior pretexto para convencer a la presidenta Dina Boluarte era que algunos tenían investigaciones fiscales, pero como él está igual, ahora le comenta al oído que son “derechistas” y no le suman en popularidad. Plop.

LO MEJOR DE POLÍTICA: 

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