Carolina Ribera Añéz: Criminalizan a la sucesión constitucional

Exhorta a Luis Almagro, secretario general de la OEA, que exija la libertad de la expresidenta de transición de Bolivia, luego que él mismo ratificara fraude electoral en 2019.

Por Fabrizio Morán Montoya

Jeanine Áñez, expresidenta de transición de Bolivia, sigue presa luego de asumir el Gobierno en 2019 tras la renuncia y huida del país del exmandatario Evo Morales. El Poder Judicial la sentenció a 10 años de cárcel; sin embargo, su hija, Carolina Rivera Áñez denuncia que el proceso ha sido injusto y que el régimen la trata de la manera más inhumana.

¿Cómo te encuentras en estos momentos?

Estamos viviendo momentos muy duros, los momentos más oscuros de la dictadura, donde los presos políticos son despojados de los derechos humanos y torturados, lo vimos con mi madre. Ella ha estado muy delicada de salud, entró en una depresión severa, le venía crisis nerviosas a causa de la incertidumbre a los delitos inventados, a la total indefensión porque se sentía muy vulnerable, pero gracias a Dios se ha levantado. Es una mujer valiente y lo demuestra una vez más.

Ha pasado año y medio en esta situación.

575 días que ella está siendo encarcelada de la manera más injusta, ilegal e inhumana en estas condiciones.

¿Qué es lo más difícil?

Hemos pasado por muchas cosas, el abuso, atropello y humillación. He sido golpeada en la cárcel en una oportunidad, también golpeada por policías, tuve amenazas de que me querían meter presa, hostigamiento, amedrentamiento. Hubo tantas amenazas a mi persona, es por eso que mi madre intentó suicidarse. Ella entró en la conclusión de que para que dejen en paz a sus hijos, ella debía morirse en esa vulnerabilidad que ella sentía.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con Jeanine?

No tengo comunicación directa, no me dejan verla porque toman represalias conmigo. Pero hace un mes y medio le mandé una carta y una foto y mi hermano la mete a la cárcel para que la lea.

¿No de una manera formal que digamos?

No. Realmente duele la injusticia, pero también nos da esa fortaleza de que no estamos solos, porque cuando hay apoyo internacional nos demuestran que no estamos solos.

Evo Morales renunció, abandonó el país dejando la crisis y culpó a su madre por la transición desatando el caos. ¿Crees qué Evo aún sigue manejando Bolivia?

En 2019, lo que hubo fue un fraude electoral, fue descubierto por la Organización de los Estados Americanos (OEA), por el secretario general Luis Almagro y, debido a eso, hubo una manifestación pacífica de 21 días donde los bolivianos salimos a defender nuestro voto y Evo Morales lo que hizo fue convulsionar el país, porque lo que quería era, por la desesperación, que los bolivianos pidamos que él vuelva, porque él renunció y se fue del país y pidió asilo en México y Argentina. Huyó de la manera más cobarde y quería volver como héroe. Sus planes fueron frustrados debido a que nunca imaginó que una mujer sería valiente y asuma este mandato, asuma ante la crisis institucional como lo hizo mi madre Jeanine Áñez. Muy aparte de Evo Morales, es el Foro de Sao Paulo. Es toda la izquierda en el mundo entero que está detrás de esto. La tienen presa a mi madre como un trofeo de guerra para dar un mensaje de miedo para todos los que pensamos diferente. No solo Evo Morales, sino que esto es mucho más grande. Estamos perdiendo la democracia en toda Latinoamérica y tenemos que luchar por nuestra libertad y derechos humanos.

El Poder Judicial y las demás instituciones no se atreven a apoyar a su madre. ¿Todo está manipulado?

El Poder Judicial hace tiempo está sometido al Gobierno. Lamentablemente todas las instituciones están tomadas por el Movimiento al Socialismo que es el partido de Gobierno y no podemos tener una justicia justa y que sea plena. Nunca hemos pedido impunidad sino un juicio justo, que se respete el Estado de derecho, porque en mi país no existe el Estado de derecho; que se haga una investigación independiente.

La OEA ratificó el fraude electoral. Usted se acercó a la Asamblea última en nuestra capital. ¿Logró conversar con Almagro?

Luis Almagro tiene todo el conocimiento. Le he entregado toda la documentación y él sabe, no es la primera vez que lo veo y él tiene la obligación moral y jurídica, como representante de los derechos humanos de esta organización, de exigir la libertad de mi madre.

¿Pero sientes el respaldo de él?

Tiene que hacerlo, ¿no?, porque estamos hablando que él denunció el fraude electoral y por su denuncia fue una consecuencia que mi madre tenga que asumir el poder. Renunció Evo, renunció toda la línea sucesora hasta que llegó mi madre a la segunda vicepresidencia del Senado que asumió de manera constitucional.Los que incumplieron con sus deberes fueron Evo Morales, Álvaro García Linera y toda la línea que le correspondía, porque renunciaron y generaron esta convulsión.

Su madre era segunda vicepresidenta del Senado, a los que les correspondía el poder abdicaron y ella tomó ese deber. ¿Qué le dijo aquella vez tras esa noticia?

Ella manifestó, yo no estaba, públicamente que sí era su deber y que lo tenía que hacer, que era un momento muy difícil, pero todo boliviano tenía mucho miedo y que, si había otra persona más por asumir, no se iba a oponer. Pero ella era la única que podía, debido a nuestra Constitución Política del Estado, respetando las leyes, respetando todas las normas vigentes. Ahora este régimen autoritario y abusivo lo que quiere imponer es una falsa narrativa de un golpe de Estado que nunca existió, manteniéndola presa a mi madre.

Hoy en día, con este vía crucis que está llevando su familia, ¿se arrepienten de que haya tomado la presidencia de transición?

Nunca hay que arrepentirse hacer lo correcto y mi madre lo ha manifestado en muchas oportunidades, de que pueden mantener encerrado su cuerpo, pero ella es libre de conciencia y espíritu, y ese legado que deja no solamente a sus hijos sino a todo nuestro país que luchamos por nuestra libertad y democracia y porque tengamos justicia.

¿Es difícil conseguir ayuda en Latinoamérica?

Lamentablemente estamos viviendo como un tsunami donde la izquierda está avanzando y en vez de que tengamos más democracia, estamos viviendo un retroceso de la democracia. Y es lo que está pasando en Bolivia, estamos perdiendo las cualidades democráticas, estamos viviendo un proceso continuo, la pérdida de las cualidades democráticas, siguiendo la ruta del socialismo en el siglo 21.

¿En qué consiste el socialismo en el siglo 21?

Se trata de corrupción, persecución, meter presos a inocentes, pobreza, eso es lo que nos va a generar. Estamos viviendo un retroceso. Está avanzando la izquierda y es preocupante eso.

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