Conspiración norcoreana en nuestro país
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El pasado 22 de diciembre, el Gobierno peruano declaró persona non grata al primer secretario de la Embajada norcoreana en Lima, Pak Myong Chol, y al tercer secretario Ji Hyok, y les dio 15 días calendario para dejar nuestro territorio, medida que fue justificada al haberse “comprobado que el personal diplomático de esa Embajada ha desarrollado actividades incompatibles con sus funciones diplomáticas”.

Eso fue lo que comunicó la Cancillería en ese entonces. Sin embargo, el portal argentino Infobae dio más detalles de lo que hubo detrás de estas expulsiones, que llegan a un complot criminal con el intento de asesinar a familiares de funcionarios estadounidenses en el Perú, en coordinación con Patria Roja.

A continuación transcribimos el sorprendente informe que ayer hizo público Infobae, del cual más de una autoridad peruana debe dar cuenta:

Mientras Kim Jong-un mantiene al mundo en vilo con la amenaza de iniciar una conflagración atómica, sus diplomáticos en Sudamérica participaron en los últimos meses en una sórdida trama de acoso sexual de menores y un complot para asesinar a familiares de funcionarios estadounidenses, según pudo reconstruir Infobae a partir de fuentes diplomáticas.

Todo comenzó el año pasado, cuando la policía peruana recibió una denuncia por acoso sexual a un menor de edad. No era una denuncia más. El señalado por perseguir a un niño que no llegaba a los 15 años era nada menos que el primer secretario de la embajada de Corea del Norte en Lima, Pak Myong Chol.

La familia del niño entregó las pruebas de los mensajes que Chol enviaba al menor y, en pocos días, las fuerzas de seguridad intervinieron el teléfono del diplomático y comenzaron a escuchar sus llamadas y leer los mensajes que mandaba.

Para entonces, Myong Chol era mucho más que el primer secretario de la embajada.

A la par de la escalada belicista norcoreana y como parte del esfuerzo internacional para aislar a la dictadura de los Kim, las relaciones entre Perú y Corea del Norte se habían comenzado a tensar. Junto a Brasil, México, Cuba y Venezuela, Perú es uno de los cinco países latinoamericanos que alberga todavía una embajada de Corea del Norte en su territorio. En marzo del año pasado, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski había ordenado la reducción del personal diplomático de la embajada de la República Popular Democrática de Corea de seis a tres personas. En septiembre, tras los continuos ensayos misilísticos norcoreanos, el presidente peruano declaró persona non grata al entonces embajador Kim Hak-Chol y ordenó su salida del país, en simultáneo con una decisión similar tomada por México.

Así, Myong Chol había quedado como la máxima autoridad de la sede diplomática norcoreana en Lima.

Por eso mismo, lo que iban a descubrir los funcionarios peruanos a cargo de la investigación sería de una gravedad inusitada. Las escuchas al teléfono de Myong Chol no solo lograron ratificar el acoso al menor. Descubrieron algo aún peor: los contactos que Myong Chol y el tercer secretario de la embajada, Ji Hyok, mantenían con dirigentes de Patria Roja (PR), una de las ramas principales del Partido Comunista Peruano, para coordinar tareas conjuntas.

Patria Roja es conocido en el Perú por promover todas las manifestaciones a favor de regímenes autoritarios como el iraní o el de Corea del Norte, así como repudios a los gobiernos de Estados Unidos e Israel, entre otros.

En las conversaciones que pudo escuchar la policía peruana, los diplomáticos norcoreanos y los líderes marxistas-leninistas de PR tramaban planes para “atacar a los familiares, como esposas e hijos, de funcionarios de la embajada estadounidense en Lima”. Hasta llegaron a especular con la posibilidad de “asesinarlos” en el caso de que escalase la crisis entre Corea del Norte y Estados Unidos y estallara un conflicto entre ambos países, según revelaron a Infobae fuentes diplomáticas peruanas.

Esta información resultó impactante para el gobierno peruano porque revelaba que los diplomáticos norcoreanos estaban dispuestos a traspasar una frontera delictiva hasta entonces desconocida en el territorio de los países que los acogen. Ante esas evidencias, Kuczynski tomó una decisión contundente: el 22 de diciembre declaró persona non grata a Myong Chol y a Hyok y les dio 15 días para dejar el país.

“El Gobierno del Perú adopta esta medida al haber comprobado que el personal diplomático de esa Embajada ha desarrollado actividades incompatibles con sus funciones diplomáticas”, describió escuetamente el comunicado oficial en el que se informó la orden de expulsión.

“Esta decisión se fundamenta también en las continuas violaciones por parte de la República Democrática de Corea de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, incluyendo la Resolución 2397 recientemente adoptada. Asimismo, por ignorar constantemente los llamados de la Comunidad Internacional a cumplir sus obligaciones emanadas de ellas, a respetar el Derecho Internacional y a dar fin a su programa nuclear, el que pone en riesgo la paz y la seguridad regional y mundial”, agregó el texto.

La historia que se encontraba detrás de la drástica medida es la que Infobae revela ahora, una muestra cabal de la desesperación y el aislamiento internacional en el que se encuentra la dictadura norcoreana, dispuesta a complotar con grupos menores de la izquierda radicalizada para atacar incluso a mujeres y niños, si lo considera necesario.

Fuentes de la Cancillería peruana confirmaron a Infobae que Myong Chol y Hyok dejaron el país hace pocas horas.

El embajador de Estados Unidos en el Perú, Krishna Urs, al tanto de este entramado, decidió mantener el perfil bajo y no hacer comentarios públicos al respecto. Al menos, hasta ahora.

Anterior expulsión

En septiembre de 2017, el embajador de Corea del Norte en Lima, Kim Hak-Chol, fue también expulsado por el Gobierno peruano, dándole cinco días para dejar nuestro territorio, declarándole persona non grata y señalarlo como alguien que “viene violando reiterada y flagrantemente las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e ignorando los constantes llamados de la Comunidad Internacional a cumplir sus obligaciones internacionales, a respetar el Derecho Internacional y a finalizar de manera irreversible y verificable su programa nuclear”.

Al día siguiente, el diplomático norcoreano consideró que “la medida bilateral y diplomática tomada ayer por el gobierno peruano carece de la razón jurídica y moral y no ayuda en nada a la paz y seguridad del mundo”.

LAS RELACIONES

Perú inició relaciones diplomáticas oficiales con Corea del Norte en 1988 durante el gobierno de Alan García Pérez. Perú no tiene una embajada en Pyongyang; las relaciones con el país asiático las realiza a través de una oficina en la embajada en China.