Dina Boluarte nos sometió a gobernanza de la ONU: esto se confirma con publicación del tercer Informe Nacional Voluntario

En noviembre de 2023 se publicó el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional al 2050 que tiene como objetivos los de la Agenda 2030. Muchas empresas privadas tienen un rol importante en esta rendición de soberanía. ¿Sabrán qué nos estamos jugando?


El Perú acaba de presentar el tercer Informe Nacional Voluntario (INV) a la ONU. El primero fue en 2017 y el segundo en 2020. Los Informes Nacionales Voluntarios (INV) son la forma con la que la ONU examina el cumplimiento de los planes que los Estados hicieron para alcanzar la Agenda 2030. El tercer INV del Perú será presentado ante el Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas en julio de este año. Este Foro tendrá como tema “Reforzar la Agenda 2030 y erradicar la pobreza en tiempos de crisis múltiples: la aplicación eficaz de soluciones sostenibles, resilientes e innovadoras”.

El tercer INV 2024 ha sido firmado por la presidenta Dina Boluarte. Esto denota que ella está alineada a los principios de la Agenda 2030 y, por tanto, ha confirmado la entrega de la dirección de nuestros planes estratégicos nacionales a un organismo internacional. Así lo expresa claramente en la declaración de apertura del documento: “Este informe no solo es un testimonio de nuestro compromiso continuo con los ideales y objetivos de la Agenda 2030, sino también una ventana que nos permite reflexionar sobre nuestros logros, desafíos y las vías a seguir para alcanzar un futuro sostenible y próspero para todas las peruanas y peruanos”. Esta intención está sellada claramente con esta frase: “Este informe no solo es un ejercicio de rendición de cuentas, sino también una oportunidad para renovar nuestro compromiso con la Agenda 2030”.

Cómo el Perú se terminó adhiriendo a la Agenda 2030 es una historia larga. Pero las señales más claras empezaron a darse en el 2017, cuando se inició la elaboración de la Visión del Perú al 2050 en el Foro del Acuerdo Nacional, la cual fue publicada en el 2019. Esa visión no incluía el marco de la Agenda 2030. Sin embargo, dos años después, a través de la firma del Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2022–2026, se reconfiguraron las prioridades estratégicas del país, subordinando los objetivos de la Visión del Perú al 2050 a los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030.

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El reemplazo de los planes de desarrollo nacionales por los de la ONU se consolidó un año después. En noviembre de 2023, el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico- CEPLAN publica el Plan Estratégico Nacional al 2050 (PEDN) en donde ahora la meta prioritaria es trabajar en los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU. En la página 16 del Resumen ejecutivo del Plan se señala que “el PEDN al 2050 es el principal instrumento de gestión para la implementación en el Perú de la Agenda 2030, sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y metas respectivas. Mediante este plan estratégico, el país define su contribución al logro de los ODS, en armonía con los Objetivos Nacionales, sus objetivos específicos y sus acciones estratégicas. Asimismo, el PEDN al 2050 orienta la formulación y actualización de las políticas y los planes en todos los niveles del Gobierno. De esta manera, la Agenda 2030 es integrada a los instrumentos de planificación, políticas, estrategias y marcos financieros nacionales”.

Sobre el Informe Nacional Voluntario (INV) – Perú 2024 de la ONU

El INV 2024 afirma que los indicadores de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) muestran mejorías, pero las cifras duras de pobreza, empleo, PBI per cápita, entre otros, muestran exactamente lo contrario. Lo que llaman avances o mejorías es la incorporación de sus ideas y metas en los planes nacionales.

El análisis de cada uno de los ODS es superficial. Y los retos que plantean son “soluciones” casi siempre con intervención del Estado. Por ejemplo, hay hambre, pero tenemos Qali Warma, hay pobreza, pero tenemos programa JUNTOS, etc. No indica a cuántas personas llegan esos programas ni su proporción respecto del número total de afectados, por ejemplo, por el hambre porque de esa manera se vería cuán limitado es su impacto real.

Hay cifras que pretenden graficar un escenario bueno, pero que no soportarían mayor análisis si es que se revisaran a profundidad. Por ejemplo, el INV dice que se ha implementado un 100% de asistencia a las mujeres que presentaron denuncias en los Centros de Emergencia Mujer, pero ese 100% es un porcentaje mínimo de población. O mencionan que en el Portal siseve.pe, entre 2013 y 2024, hay 72,714 casos de denuncias de violencia escolar pero no específica cuántas de estas son desestimadas o atendidas efectivamente.

Desde el ODS 11 – Ciudades y comunidades sostenibles en adelante, los informes de la situación y acción del gobierno son aún más superficiales que los anteriores ya que no corresponden con las necesidades de la población. Han puesto un discurso forzado y muy escueto. No hay un análisis real ni objetivos de algún plan de acción. Solo buenos deseos que deberían ser gestionados por algún programa estatal.

En cuanto a financiación, indica que el gobierno peruano ha aportado 250 millones de soles durante el 2023 para la implementación de la Agenda 2030 en Perú. Y durante el mismo año la cooperación Internacional ingresó un monto de 490 millones de dólares en proyectos alineados a alguno de los ODS.

La empresa privada como socio estratégico

Un punto que parece muy relevante en este informe es el rol que se le atribuye a la empresa privada como socio estratégico para la implementación de la Agenda 2030 en el Perú, sobre todo los avances a través de Perú Sostenible. En la página 103 del INV se explica que “es fundamental destacar la creciente apertura del Perú hacia la participación del sector privado en la implementación de la Agenda 2030. En este contexto, resulta crucial mencionar el rol de Perú Sostenible, una organización que promueve el compromiso empresarial con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que busca activamente la colaboración entre el sector privado, público, académico y la sociedad civil en la consecución de estos objetivos comunes”. Perú sostenible, según el documento, habría congregado 131 aliados y ejecutado más de 1,650 proyectos en lo que va del siglo. También mencionan como importantes colaboradores a Fundación Romero, Fundación Telefónica, Cisco Systems, el Banco de Crédito del Perú (BCP) y la Asociación Laboratoria.

¿Sabrán los empresarios que al adherirse a esta lista de “buenas intenciones” realmente están ayudando a rendir nuestra soberanía a un organismo internacional? Esperemos que presten atención a la letra chica del compromiso que están asumiendo y sean conscientes de las verdaderas intenciones de la Agenda 2030.

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