El aporte oculto de Graña y Montero
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El aporte oculto de la empresa Graña y Montero a la gestión de Susana Villarán, para la campaña del No a la revocatoria, fue otro de los hechos confirmados por José Miguel Castro a la Fiscalía.

Como recordó días atrás el portal La Abeja, contribuciones de ese tipo a la campaña para la entonces alcaldesa de Lima ya había sido revelada antes por ese y otros medios.

“Hace dos años venimos denunciando lo que hoy aparece como grandes destapes y por lo que algunos ‘colegas’ nos han acusado irresponsable o interesadamente de difamadores”, publicó La Abeja esta semana.

En efecto, Graña y Montero “donó” US$ 200 mil a Susana Villarán para que pague sus cuentas pendientes por la campaña del No a la revocatoria. Este pago habría sido condicionado a la firma de un contrato que beneficiaría a GyM. El pago se realizaría en dos entregas a través de la empresa Chisav –cuyos dueños son Freddy Chirinos y Pedro Salinas Chacaltana– para que no ingrese como coima sino como pago de servicios que luego se derivarían a la agencia Ogilvy, con la cual Villarán tenía una deuda.

Según IDL, Ogilvy emitió una factura por US$ 100 mil, “pero no se efectuó ningún servicio”. Es decir, fue un desembolso por un servicio ficticio, que luego sirvió “para el pago a diferentes medios de televisión”.

Según el declarante, “Óscar Vidaurreta habló con Freddy Chirinos, que en ese momento era el gerente o presidente de la empresa Chisac, a efectos de coordinar el pago antes referido […]. Freddy Chirinos sabía que no se iba a efectuar ningún trabajo, que solo se iba a emitir la factura a efectos de que ingrese el dinero para la campaña”.

Esto fue confirmado por el mismo Chirinos, aunque él señala que solo hizo lo que su cliente [Graña y Montero] le solicitaba.

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