¿Favre trabajó como topo?
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El 23 de diciembre de 2015 se oficializó el vínculo entre César Acuña y el asesor Luis Favre, quien se encargaría de la campaña presidencial del líder de Alianza para el Progreso. Dos meses después, a 42 días de las elecciones, se hizo pública la ruptura. Favre anunció ayer su alejamiento y aseguró, en Twitter, que la decisión fue de mutuo acuerdo, versión que corroboró Richard Acuña en la misma red social: “La relación amical con Luis Favre es la mejor. Hemos llegado a un mutuo acuerdo y nosotros seguimos en campaña”, tuiteó el hijo del candidato. Afirmación sin embargo muy distinta a la de Kelly Acuña, hija del líder de APP: “Hay que dejar ir a quien nunca hizo nada para quedarse”, tuiteó ayer.

Pero, ¿qué tan cierto es que Felipe Belisario Wermus, más conocido como Luis Favre, tomó recién la decisión de abandonar esta nueva aventura política en el Perú? ¿Y fue esto en tan buenos términos como se quiere hacer creer?

Una fuente muy cercana al círculo más íntimo de César Acuña dijo a EXPRESO que ambas cosas no son ciertas. El argentino-brasileño se alejó hace aproximadamente tres semanas, coincidentemente con un viaje que este realizó al Brasil. Y la separación no habría sido para nada amical, como pretende la edulcorada versión oficial del ahora exasesor y de APP.

Es más, esto quedaría corroborado luego de que el pasado sábado 20 de febrero el propio Acuña calificara de “despilfarro” el dinero desembolsado para contratar a quien en su momento trabajó para Ollanta Humala y también para Susana Villarán.

“Sí (fue un despilfarro)… Esa inversión debería estar destinada a la ayuda social. Deberíamos invertirlo en ayudar a más niños, a más jóvenes, para que tengan la posibilidad de tener becas”, dijo el postulante presidencial aquel día en “El valor de la verdad”, programa conducido por el periodista Beto Ortiz.

Inicio complicado

Pero el alejamiento de Favre no es lo más importante en esta novela, sino las razones que forzaron a que se rompa este vínculo que estaba pactado durar hasta el final de la campaña electoral.

La misma fuente, de la interna de Alianza para el Progreso, afirma que el verdadero motivo por el que Favre no va más al lado de Acuña, y no de muy buena forma, se debe a sospechas de que habría trabajado como ‘topo’, es decir infiltrado. He aquí los entretelones según lo contado a EXPRESO por esta fuente.

Desde que se contactó a Favre, surgieron problemas de índole económica –en un primer momento– que pudieron haberse tirado abajo la contratación. Y es que la empresa brasileña Epoke Consultoria Em Midia Ltda, de la cual es socio Felipe Belisario, había pedido US$ 5 millones por la asesoría del estratega, monto que Acuña de ninguna manera estaba dispuesto a pagar.

Pero, sorpresivamente, la cifra se rebajó de cinco a un millón de dólares, de los cuales en un primer momento se desembolsaron US$ 600 mil y luego, ya en 2016, US$ 200 mil, quedando aún una deuda de US$ 200 mil que ya no se pagaría por la dimisión de Favre.

Desde ese momento, ya con la firma del contrato, el asesor brasileño se trasladó a una pequeña oficina miraflorina, desde donde diseñaba la estrategia a seguir por APP, que en un primer momento dio resultados, pero que se interrumpió con la primera denuncia de plagio, sobre la tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid, un duro golpe que se sintió de inmediato en las encuestas. La respuesta de Favre –para sorpresa de Acuña y compañía– fue opinar que el candidato de APP debía dar un paso al costado, proposición que fue ignorada.

Relación turbia

Desde ese entredicho la relación entre Favre y los Acuña –incluyendo al legislador e hijo del líder de APP, Richard– se enturbió, pues comenzaron a nacer sospechas de la idoneidad en la manera de trabajar del estratega extranjero.

Y es que fue justo Richard Acuña quien presionó y gestionó todo para que Favre se sume al grupo que ya estaba formando su padre, pese a presuntas dudas que tendría este y algunos de los personajes más cercanos al polémico exalcalde de Trujillo.

Pero regresemos a la labor del brasileño. La misma fuente vinculada a APP nos cuenta que desde enero, los Acuña decidieron poner a un joven a trabajar codo a codo con Favre. Este comenzó a notar ciertas extrañas formas y detalles en la manera de trabajar de quien pudo transformarse en su “mentor”.

El poco o nulo empeño que Felipe Belisario Wermus mostraba para contrarrestar los ataques contra César Acuña Peralta hicieron sospechar sobre las verdaderas intenciones de este personaje, lo que se intensificó más al notar que el asesor hablaba vía telefónica, y en portugués, con un contacto de alguna parte de Lima, muy a menudo y de quien nunca se supo su nombre.

Otra señal fue que Favre parecía solo estar obsesionado con Alan García Pérez, candidato presidencial de la Alianza Popular, a quien sugería atacar constantemente, restando importancia a otros rivales “de más peso” como Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski y Julio Guzmán, este último apodado en las redes sociales ‘Guzmala’ por sus presuntos vínculos con Palacio de Gobierno.

Hincha de “Guzmala”

Desde hace varias semanas, en efecto, ya se había detectado un notorio cambio en las preferencias de Luis Favre, en lo que respecta a su cuenta personal de Twitter. Y es que el asesor parecía haber hallado un candidato de su preferencia, o al menos al que se refería de manera neutral o favorable: Julio Guzmán.

Si revisamos la línea de tiempo de la conocida red social, en la cuenta “Blogdofavre”, podemos ver –por ejemplo– que este retuiteó, el pasado 23 de febrero, la columna “El fustán, ¿y algo más?”, de David Rivera, aparecida en El Comercio, donde se llama la atención respecto a la estricta exigencia de los medios de comunicación al respecto de la Ley Electoral por parte de Todos por el Perú (TPP), partido al que representa Guzmán.

Otro claro ejemplo es lo publicado el 22 de febrero en la cuenta de Twitter de Favre. Ahí se retuitea una nota del diario Gestión, titulada “Julio Guzmán: Candidato evalúa convocar a otras agrupaciones si pasa a segunda vuelta”.

En ese mismo estilo, Favre copia en su cuenta personal –el mismo 22 de febrero– una nota de La República, en la que la periodista Rosa María Palacios asegura que “lo de Julio Guzmán y Nadine es una campaña miserable de Alan García”.

Un día antes, el 21 de febrero, Luis Favre retuitea la columna de Enrique Pasquel también publicada en El Comercio, en la que este hace un análisis y concluye que el candidato de la ola morada es el único que puede frenar la intención de Keiko Fujimori de llegar al poder. “Guzmán, la opción antifujimorista”, se titula el artículo.

Otro ejemplo, de los muchos más que vemos en su cuenta de Twitter, es la columna “Jugando con fuego” de Mirko Lauer, y retuiteada por Favre. Ahí el politólogo advierte sobre el supuesto “chantaje” contra las instituciones electorales para evitar que se dé luz verde a la candidatura de Guzmán, argumentando que si esto se da habría una ola de violencia en el país.

Lo que más llamó la atención, la cereza en la torta, fue que el último sábado, Favre compartió en su cuenta la columna “Hubris”, también de Lauer, donde éste enumera los desaciertos y “mentiras” de César Acuña Peralta, y hasta lo compara con Alejandro Toledo, por el descrédito que en opinión de Lauer tiene el exgobernante.

No es que esté mal que una persona, nacional o extranjera, tenga una preferencia electoral, pero ¿acaso Luis Favre no vino al Perú para trabajar a favor de César Acuña? En fin, el tiempo dirá para quién, o quiénes, realmente trabajó el exasesor de Ollanta Humala, y de Susana Villarán…

NADA CONFORMES

El malestar de los Acuña con Luis Favre se puso de manifiesto ayer, pues luego de conocerse del rompimiento del vínculo, la hija de César Acuña, Kelly Acuña, se refirió al estratega extranjero no de muy buena manera en las redes sociales.

“Hay que dejar ir a quien nunca hizo nada para quedarse”, escribió la hija del candidato presidencial en su cuanta de Twitter, confirmando la mala relación que hasta hoy se trata de ocultar.

La renuncia de Favre se produce solo días después de la salida del pastor evangélico Humberto Lay, quien postulaba a la segunda vicepresidencia por APP, representando a su partido, Restauración Nacional.

¿RUPTURA DE ÚLTIMO MINUTO?

El último sábado, EXPRESO se comunicó con Richard Acuña ante los fuertes rumores de un alejamiento de Luis Favre de la campaña de su padre, César Acuña. El congresista y encargado de la campaña de APP negó que esto sea así e incluso aseveró que ayer domingo se reunirían con él, como siempre lo hacían.

“Para nada. Veo imposible que haya una mala intención de parte de él (Favre). Ahora, hoy sábado 27, a esta hora de la tarde, yo descarto todo eso de la renuncia. En la actualidad Luis sigue trabajando con nosotros. Él está en Lima y vamos a reunirnos mañana como todos los domingos para ver temas relacionados a la campaña”, nos dijo.

Tras conocerse de la dimisión de Favre, Richard Acuña escribió en su cuenta de Twitter: “La relación amical con Luis Favre es la mejor. Hemos llegado a un mutuo acuerdo y nosotros seguimos en campaña”.

Sin embargo, poco después, respondiendo a un usuario, escribió: “Aquí nadie se va a la baja. Quizás nos tocó un jugador lesionado y toca cambiarlo”, en clara alusión al estratega brasileño. Acuña, poco después, negó haber escrito este tuit, culpando a su equipo de redes por ello.