Gastón Soto Vallenas: «Recolección de firmas está fuera del orden jurídico»
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Por Fidel Quevedo

Usted reveló un uso erróneo de la figura del referéndum…

Hay un mal uso del referéndum como mecanismo de consulta popular. El referéndum, así como el plebiscito, constituyen sistemas de consulta popular. El tema es que los países, dentro de su ordenamiento jurídico interno, establecen los parámetros para el uso de cualquiera de estas dos instituciones.

¿Está normado el uso del plebiscito en nuestro medio?

En el caso del Perú, sólo está previsto el referéndum, mas no así el plebiscito. En el caso del referéndum, exactamente se señala ahí, sin que sea sujeto a interpretación, ni nada por el estilo, con mucha claridad, que esa figura se utiliza, básicamente, para aprobar o desaprobar normas legales, entre ellas, obviamente, la reforma constitucional, siempre y cuando sean sobre normas que ya hayan sido aprobadas, en un primer momento, por el Congreso. No es un mecanismo de consulta como el plebiscito. Este es una forma de consulta popular, en donde siempre el tema por esclarecer entre la población son asuntos no legislativos, no normativos, sino que tienen que ver con decisiones y actos de gobierno.

Equivocan la ruta quienes recolectan firmas…

Llama la atención que, en el planillón que han entregado a la ONPE, en la declaración de adherentes, figura como título del mismo, “Referéndum para que se consulte a la ciudadanía electoral Perú, para reformar la Constitución Política del país de 1993, a cargo de una Asamblea Constituyente”. Eso no es correcto. Esta es una consulta que no se basa en la aprobación o no de una norma jurídica. Esta es una consulta como si fuera un plebiscito.

Se está desnaturalizando el uso del referéndum. Por ello, hay que hacer el distingo entre lo que es el referéndum, de lo que es el plebiscito. Y no se puede mal utilizar el referéndum para someter a la población a una consulta sobre la cual no hay ningún proyecto.

¿Existe otra vía para que consigan su propósito?

Lo que sí es factible es que, por iniciativa ciudadana, se presente un proyecto de reforma total de la Constitución. Pero se tiene que presentar el proyecto, no es cuestión de decir si “quieren nueva Constitución o no”. Esa es la gran diferencia, entre otras cosas.

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