¿Los dos nuevos muertos son de segunda categoría?
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Hace solo unas semanas, cuando Inti Sotelo y Bryan Pintado fallecieron en medio de las protestas contra el entonces presidente Manuel Merino, el Partido Morado y otros sectores políticos acusaron de inmediato al acciopopulista, a quien exigieron su renuncia, así como castigo para la Policía Nacional, institución a la que calificaron de “criminal”.

En las nuevas movilizaciones, lo que empezó como reclamos laborales y degeneró en violencia, ya viene causando dos muertes. A la del trabajador Jorge Muñoz Jiménez en la víspera, se le sumó la de Mario Fernández, otro joven, quien sufrió un accidente, y no pudo ser auxiliado a tiempo porque manifestantes radicales impidieron el paso de una ambulancia en la Carretera Central.

En aquella oportunidad, La República tituló “¡Ni un muerto más! Fuera, Merino”. Toda la prensa concentrada y oficialista puso en portadas las fotos de los fallecidos, y hasta se les endilgó la categoría de héroes del Bicentenario, no obstante sus antecedentes penales.

Lo que la opinión pública se pregunta, ahora, es ¿por qué no se puso también en portada a los nuevos muertos, como son Muñoz y Fernández? ¿O es que son víctimas de segunda categoría?

MERINO Y SAGASTI

Parecidas circunstancias respecto de la conducta de la doble moral sobre Merino y Sagasti.

“Señor Merino, detenga esta barbarie. Renuncie”, había sido el reclamo del congresista Alberto de Belaunde. Sin embargo, en circunstancias parecidas no solo no pidió lo mismo para el ahora mandatario Francisco Sagasti, sino que ni siquiera lo mencionó en sus declaraciones, y se limitó a decir que nadie debe morir en protestas sociales, y que debe investigarse quién fue el responsable.

Su compañera del Partido Morado, Úrsula Moscoso, también había sido implacable entonces. “El dictador y quienes lo pusieron ahí no deben continuar. ¡Que se larguen ya!”, fue su furibundo tuit, pero con la muerte de Jorge Muñoz solo expresó su pésame.

“Merino, dictador y asesino, no puede seguir siendo presidente ni un instante más”, fue un popular tuit de Verónika Mendoza el 15 de noviembre, cuyo espíritu se diluyó a la hora de tocar el deceso de alguien que protestaba contra el gobierno de Sagasti. “Basta ya! Queremos una democracia en la que todas las vidas valgan por igual”, escribió ahora.

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