Luis Enrique Gálvez advierte que «hay una descomposición de los ideales doctrinarios de los partidos»

Candidato a la presidencia de Acción Popular promete retirar de esa organización política a las personas que la han desprestigiado al involucrarse en actos inmorales y delitos.


¿Cuándo son las elecciones en Acción Popular (AP) y cuántas listas se presentan?

Son este sábado 22 de junio. Se están presentando dos listas. En una de ellas voy como presidente y Carmen Espinel de Alfaro como vicepresidenta. En la otra lista van Julio Chávez y como vicepresidente María Eugenia Nieva.

¿Cuáles son sus propuestas y planes?

Hacer que el partido se limpie de las personas que lo han desprestigiado al involucrarse en hechos reñidos contra la moral y en algunos casos con denuncias delictivas. Poner al partido nuevamente en una posición de centro, adelante, como siempre la tuvo nuestro fundador Fernando Belaunde, marcando la diferencia con la derecha y con la izquierda en la política y evitar caer en ese enfrentamiento cada vez más violento que existe entre la derecha y la izquierda en el país.

¿Qué nos puede decir de su experiencia política?

Bueno, yo soy un militante antiguo. En 1979 me afilié al partido, con 19 años, y ocupé cargos en juventudes tanto de base, distrital como nacional. He sido secretario nacional de juventudes, vicesecretario de organización en Lima Metropolitana. También fui secretario general nacional y vicepresidente del partido. Además, he presidido la comisión nacional de plan de gobierno en su momento, he sido regidor de Lima por seis años y candidato a la alcaldía de Lima. Tengo experiencia en todos los niveles orgánicos del partido y conozco cómo funciona nuestra organización. Siempre he tenido una posición de equilibrio.

¿Cuáles con son los puntos en contra de su rival en estas elecciones?

A Julio lo conozco desde que se afilió al partido en 2000, cuando yo era secretario nacional de organización. Lo he visto integrar desde un inicio la dirigencia nacional de juventudes, primero como subsecretario y luego como secretario nacional. Viajamos juntos a la China con Valentín Paniagua, cuando yo era vicepresidente del partido. Pero fuera de esas experiencias como secretario nacional de juventudes y en la dirigencia nacional como coordinador, él solo ha tenido la última postulación enfrentando a Edmundo del Águila, en una campaña que fue bastante difícil. El comité electoral inicialmente lo proclama a Edmundo, luego anula esa proclamación, lo proclaman a él, hay toda una pugna en el Jurado Nacional de Elecciones y finalmente quien se inscribe es Del Águila. Y en ese enfrentamiento hubo bastantes heridas. Por eso él no está en una posición de poder llamar a una unidad y de conseguir el respaldo de todos los sectores del partido para la tarea que requerimos de relanzarlo con una nueva imagen.

¿Qué sucedió con AP en las elecciones del 2021?

De estar primeros, caímos al cuarto lugar por unos errores de campaña de Yonhy Lescano. Obtuvimos el 10.1 % de votos válidos.

¿Si gana las elecciones internas, su objetivo también es postular a la Presidencia de la República o ya tienen algún candidato bajo la manga?

No, la situación de la candidatura presidencial es algo que se verá después. El partido tiene tres excandidatos presidenciales que están afiliados. El último de ellos fue Alfredo Barnechea, también estuvieron Víctor Andrés García Belaunde y Raúl Diez Canseco. Hay algunos partidarios que piensan en ellos, otros buscan que sean otras personas militantes del partido. Por eso me parece prematuro señalar eso. Yo estoy enfocado en la presidencia del partido y en marcar esa línea política que debe seguir el partido en las próximas elecciones, para lo cual el presidente del partido trabaja con el Consejo Nacional de Plan de Gobierno. El candidato tendrá que seguir estos postulados.

¿Cómo ve el manejo de este gobierno?

Para mí es desastroso. Desde Pedro Castillo, que no tenía ninguna competencia para manejar un gobierno por más que algunos quisieron ayudarlo para establecer un gobierno que fuera funcional, en la práctica solo hubo conflictos entre ellos mismos, cambios de gabinete, y una oposición que tampoco contribuyó a ninguna estabilidad, y el desenlace fue fatal, una torpeza, una acción antidemocrática como ese mensaje presidencial que emitió dando un golpe de Estado. Fue un fracaso total de ese gobierno. Luego, Dina Boluarte no entendió que su función era servir de bisagra para una nueva elección. Anunció quedarse hasta el 2026. Fuera de las protestas violentas y represión violenta también, lo que ha habido es un desgaste constante y la incapacidad de montar un gobierno funcional, cambios de ministros, desatención de cosas fundamentales como la seguridad ciudadana, un deterioro constante de la economía y de la credibilidad del país para inversiones. Estamos en un gobierno que solo busca sobrevivir y un Congreso que también está apostando a eso para ellos también continuar. Es desastroso que nos haya pasado esto en estos tres años y medio que tenemos y parece que se va a extender hasta el quinto año.

¿Por qué este deterioro de los partidos tradicionales como Acción Popular, el APRA o el PPC?

Se debe a una descomposición de los liderazgos partidarios. Antes estaban basados en ideales, en doctrinas, en ideologías. Entonces era claro diferenciar una posición social cristiana como la del PPC, de una posición social demócrata como la del APRA o una posición nacionalista como la de Acción Popular. Incluso las izquierdas, que siempre estuvieron atomizadas, mantenían en las ideas marxistas una forma de coalición. Lo que ha pasado desde la época del fujimorismo es una descomposición de esos ideales doctrinarios y problemáticos de los partidos a basarse solo en ambiciones personales y en muchos casos en acciones de corrupción, de querer tomar el poder del gobierno local, regional y nacional para encumbrar a personas que finalmente no iban a servir al país, sino a servirse ellos mismos o a los grupos de poder de los cuales provenían.

Desencanto total

“Existe un desencanto total de la población, especialmente de los jóvenes, que no ven en los políticos una acción de servicio, no ven en los gobernantes el producto de una elección para que los represente y les de satisfacción a sus necesidades, sino los ve lejanos. Incluso aceptan muchas veces la prebenda, los regalos en campaña, los ofrecimientos de trabajo, entonces eso descompone lo que es el ideal doctrinario de un partido político”.

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