Magnate busca liderar red mundial de universidades
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Otro punto clave es la educación. El autor del libro sobre George Soros refleja que este aspecto es esencial porque “después del padre y la madre, la escuela es el primer vector de creencias para la mayoría de la población. Al igual que con los medios de comunicación, hay un prejuicio positivo sobre la veracidad de lo que aprendes en la escuela”.

De ahí la urgencia de controlar qué deben aprender y qué no los niños y jóvenes.

Este adoctrinamiento desde niños –incluso en temas sexuales y de género, como el sexo anal, a decir de la periodista Patricia del Río– pasa por imponer “a edades cada vez más tempranas su agenda de segmentación y división”, amén del desprecio por el esfuerzo que lo único que consigue es gente envidiosa, sin cultura, abandonada y cómoda en el rebaño.

En esta estrategia la universidad tiene un papel clave. Recuérdese que en uno de los foros de Davos, en Suiza, Soros anunció que donaría 1,000 millones de dólares para crear una red mundial de universidades bajo su patrocinio.

Se trata de la Red de Universidades de Sociedad Abierta (OSUN por sus siglas en inglés), el proyecto más importante de su vida y “querría hacerlo realidad antes de morir”.

Para Carlos Astiz, si el magnate lo consigue será su éxito más duradero porque “se trata de conseguir la dirección mundial de la educación superior, de la formación de las élites, y en consecuencia, dirigir las sociedades que esas élites liderarán”.

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