Nada de lo dicho contra Alan García está probado
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Pasan las horas y la acusación de Miguel Atala Herrera, expresidente de Petroperú e implicado en el caso de presuntos sobornos en el caso de la Línea 1 del Metro de Lima, contra el expresidente Alan García, empieza a llenarse de dudas. Si el mismo presidente Martín Vizcarra ha tenido mucho cuidado en dar un juicio de valor sobre este tema, ¿cómo probar que lo ya presentado como verdad absoluta por la concentración mediática y el fiscal del caso en efecto lo es?  Si el dinero de la ‘offshore’ Ammarin Investment por US$ 1’312,000 llegó a manos del expresidente, tiene que probarse. Y que se empiece solicitando –como dice el autor de este informe, César Gutiérrez Peña–, los estados de cuentas bancarias personales y de las empresas, al parecer quebradas, donde Atala participaba y supuestamente tenía capacidad ejecutiva de disposición y manejo de fondos. (Nota del Editor).

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Titulares de carácter lapidario en los medios escritos y una ola de comentarios sentenciosos en redes sociales, radio y televisión  contra el fallecido expresidente Alan García Pérez se han generado luego que el protagónico fiscal José Domingo Pérez, hizo públicas las declaraciones de Miguel Atala Herrera, sindicando al desaparecido líder aprista como destinatario final del dinero que depositaron empresas pertenecientes al Grupo Odebrecht, en la cuenta de su propiedad en la Banca Privada de Andorra (BPA).

Mediáticamente se ha instalado la declaración de Atala como una verdad absoluta, sin haber sido corroborada. La complejidad de hacerlo es altísima, ni siquiera se prevé que llegue a la categoría de prueba indiciaria porque las supuestas entregas dinerarias se habrían hecho en efectivo.

Ello me motiva a hacer un aporte para exigir la exhibición de información que permita arribar a la verdad.

¿“POSICIÓN SOLVENTE” DE ATALA?

La premisa sobre la que se basan todas las afirmaciones de Atala es que era una persona de éxito económico que podría acreditar solvencia y liquidez, hecho que amerita tener información para confirmar dicha premisa. Vayamos entonces por partes y cucharadas.

Refiere Miguel Atala, en su declaración del pasado 26 de abril, ante la fiscal provincial adjunta, Elvia del Carmen Caro izquierdo, que para la apertura de la cuenta en la BPA era necesario hacer un depósito de 10 mil dólares.

Añade que lo hizo con un préstamo de su hermano, Talab Atala Herrera, que residía en los Estados Unidos en el año 2017, fecha de inicio de los hechos. La razón esgrimida se basa en que era más fácil hacer la transferencia desde aquel lugar.

¿Es realmente así? ¿O es que no disponía de la liquidez para hacerlo? La  respuesta no es nada difícil de obtener, basta que se soliciten los estados de cuenta bancarios personales y de las empresas donde participaba y tenía capacidad ejecutiva de disponer fondos.

Esta primera prueba nos dará una señal sobre la solvencia y liquidez del aspirante a colaborador eficaz.

SUPUESTAS ENTREGAS A AGP

Atala afirma en su segunda manifestación, del pasado 29 de abril, ante los fiscales Walter Edgardo Villanueva Lucio y Mery Felícita Huamán Altamirano, que las supuestas entregas de dinero en efectivo por la suma de 1’312,000 dólares las realizó entre el 2010 y el 2018.

Pero resulta que no cita cantidad aproximada de cada entrega, según consta en el acta de la fiscalía (El Comercio llegó a informar que las entregas eran del orden de 20,000 a 30,000 dólares).

En este tema hay tres cosas importantes: la cuantía aproximada de cada entrega, la disponibilidad de recursos y la fecha referencial de la última entrega.

ACREDITAR RETIROS

De otra parte, hay la necesidad de acreditar los retiros que se hicieron en los bancos para hacer las supuestas entregas a García Pérez. Es decir, si por algún motivo se confirmase lo que dice el diario antes citado, y no figura en el acta de la Fiscalía, que las entregas podrían ser de 30,000 dólares, se habrían realizado 44 operaciones.

Dado que el señor Atala dice que eran fondos de sus recursos, debería precisar ¿cuál fue el período en que lo hizo y hasta por qué cuantía?

Es obvio que tendrían que haber 44 retiros bancarios por esos montos y, teniendo en cuenta que en el sistema financiero peruano se exige firmar una declaración jurada por cada monto de 10,000 dólares o más, se debería acreditar desde sus cuentas personales y/o de sus empresas los retiros y sus correspondientes declaraciones juradas.

Una respuesta nada creíble sería que manejaba toda su liquidez en efectivo; además, una afirmación de ese tipo lo pondría en problemas tributarios.

DISPONIBILIDAD DE RECURSOS

Para certificar que Atala disponía de los recursos para solventar las entregas como lo ha afirmado y que luego eran recuperados por el depósito que le habían hecho en la cuenta de la BPA, el análisis de la veracidad no es difícil de hacer.

Y es que basta solicitar, para el período 2016-2018, la información que se enumera seguidamente, tanto de su cuenta personal, de sus familiares y de las empresas donde –según ha declarado– eran suyas: Textil Hita SAC e Inmobiliaria Toscana SAC, u otra que aún no haya declarado:

  • Estados de Cuenta Bancarios Mensuales.
  • Declaraciones Juradas Anuales de Impuestos ante la Sunat.
  • Estado de propiedades en los Registros Públicos.

¿FONDOS NO ESTABAN INMOVILIZADOS?

Reiteramos que Atala ha declarado que las entregas se hicieron entre el 2010 y el 2018. Produce una legítima duda lo referido al año 2018. Hay que tener en cuenta que la denuncia publicada en el diario español El País fue en septiembre de 2017 y que ello ocurrió después de la declaración de un exfuncionario de la BPA.

Se supone que a esa fecha los fondos en esa plaza ya habían sido inmovilizados y los retiros en la banca local (que es la ruta del dinero que ha descrito Atala: BPA a Scotiabank Panamá y a banca peruana), habrían sido notificados a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).

Es fácil corroborar pidiendo la información a la banca local donde tenía sus fondos y a la UIF, con lo cual no quedaría duda alguna.

Como se observa, hay demasiadas incógnitas a ser respondidas antes de hacer afirmaciones contra el expresidente Alan García.

En los próximos días se supone que seguirán las declaraciones, según consta en el acta de la Fiscalía del pasado 29 de abril, donde se interrumpió la sesión, a pedido del “confesor sincero” Atala que solicitó una medida menos gravosa que la prisión preventiva en un penal, lo cual ya se dio a pedido del fiscal José Domingo Pérez, con la anuencia del juez de la causa.

Incorrecto e injusto

“Me parece incorrecto e injusto, y nada conveniente para la memoria de expresidente Alan García, absolverlo o condenarlo prematuramente. Esperamos el término de los casos penales. Lo que sí hay que analizar es si es legal la forma como la Fiscalía incorpora declaraciones de Jorge Barata, Luis Nava y Miguel Atala”, afirma por su parte el penalista César Nakazaki en sus redes sociales.

Por: César Gutiérrez

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