Pedro Olaechea: «Siempre intenté tender puentes» [Entrevista]
Pedro Olaechea realiza un análisis final de lo que fue su mandato como presidente del Congreso. FOTO: Richard Barrueta / Expreso.
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Por: Franco Mori Petrovich

¿Cómo se siente usted? Lo veo calmado, lo veo sosegado y tiendo a pensar que hasta es una cualidad suya y que ha llevado a lo largo de su mandato. ¿Cómo hace usted para estar tan calmado en crisis como las que hemos tenido?

40 años de mi vida trabajando, mi generación ha vivido momentos realmente difíciles de hiperinflación, senderismo y crisis importantes que hoy día nadie piensa  que podrían suceder, pero en el descuido económico podría llevarnos nuevamente a estos escenarios. Después de haber vivido épocas  tan complicadas, he aprendido algo muy importante: he llegado a la conclusión de que uno no debe preocuparse, sino ocuparse. Entonces, al final del día, uno tiene que pensar en el momento que está viviendo, las responsabilidades y actuar lo más objetivamente posible. ¿Soy perfecto? estoy muy lejos de serlo. Pero de nada sirve que en una situación de crisis no tome mérito de lo que como persona en la crisis es partícipe. Es bien difícil ser objetivo, pero siempre hemos guardado una objetividad para afrontar la crisis. La crisis puede ser la oportunidad paras algunos de crear todo tipo de confrontación, pero en estas crisis los que terminan sufriendo son los peruanos.

Desde esa trayectoria empresarial y política que menciona y desde esa calma, ¿cuál es su reflexión, si no el mea culpa, de lo que ha sido este congreso de mandato interrumpido?

Yo no voy a juzgarme porque soy un pésimo juez  de mi persona. Otros, se ocuparán de eso. La historia será la que finalmente diga qué sucedió en este tiempo. Mi carrera como político está establecida en los hechos: salí elegido como congresista por la bancada de PPK, me voy del congreso con una experiencia que valoro muchísimo. Y no me voy diciendo “nunca más”. No. Yo creo que es una de las experiencias más ricas que he vivido. Después, fui ministro y tuve una situación con la bancada. Seguí un año solo y representé a algunas bancadas en las comisiones. Finalmente, terminé en una bancada llamada Acción Republicana, donde vimos proyectos de mucho interés. En este devenir, me buscaron para buscar un consenso para la Mesa Directiva. Al comienzo, dije que no me interesaba porque, además de la labor política, era una gran responsabilidad administrativa que implicaba la labor de más de 1,700 trabajadores. Finalmente, yo acepté porque se generó el consenso de 9 bancadas y porque mi interés era ocuparnos de cuatro temas: salud, seguridad, trabajo y educación. Así, mi primera acción fue decirle públicamente al presidente Vizcarra que le extiendo la mano para trabajar en estos temas juntos.

Foto: Richard Barrueta / Expreso.

Así como lo dijo en público, ¿tuvo la oportunidad de expresarle en forma privada su voluntad de trabajar juntos?

Los temas personales son temas que yo trato con mucho cuidado. Son temas de confianza que deben mantenerse a ese nivel.

¿O se lo dijo vía telefónica?

Bueno, yo fui a palacio y conversé con él.

Claro, fue a palacio…

Vizcarra es una persona con la que yo he compartido en la campaña y he compartido, incluso, cuando era ministro. Yo tuve la ilusión, realmente –y se lo ofrecí- de trabajar por los problemas del país y esa la razón por la que me eligieron 9 bancadas.

Sin embargo, el congreso terminó disuelto y me gustaría tocar esta herida para que usted pueda defenderse. A la luz de lo acontecido y del tiempo transcurrido, ¿no le parece que debió postergarse la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional en aras de suavizar la tensión política?

Ese es el problema: que, a veces, uno en el Perú tiene como mala costumbre ignorar que si la ley nos ampara y tenemos que actuar, uno no puede esconderse porque hay alguien que viene con amenazas. Desde el punto de vista de la realidad, esto no era una decisión que manejaba yo como presidente y te explico el por qué. La comisión de nombramiento del TC es una comisión que había comenzado su trabajo en época de Daniel Salaverry y, cuando yo llego, una de mis costumbres es pedir qué pendientes hay. Yo llamé al presidente [Ernesto] Blume y le expliqué que tengo esta obligación, de manera que él me insta a continuar y le puedes consultar si no fue así.

Lo que sí era una potestad suya es la de detener el debate para atender un pedido del Ejecutivo. Insisto, ¿por qué cuando el Ejecutivo pide una cuestión de confianza, se le ignora?

A ver, perdón, ya en ese momento el Ejecutivo decía qué cosa era la cuestión de confianza y qué cosa no. Básicamente estaban tratando de administrar la labor del congreso y el congreso no es una sucursal del Ejecutivo. Los seis miembros del TC tenían su mandato vencido y estábamos en la obligación de renovarlo. Fíjate, cuando hace unos días el presidente nombró al procurador general, ¿acaso hubo algún convenio o reunión con ONGs? No. Es la misma prerrogativa nombrar el presidente al procurador que el congreso a los miembros del TC. Es la potestad de un procedimiento interno del congreso que le Ejecutivo no debía interrumpir. Yo puedo orientar el voto, pero no puedo prohibir el voto. Yo puedo manejar la sala del Pleno. Si hay asesores y periodistas es porque el presidente lo permite. Esto era un procedimiento y en los procedimientos no hay debate. No era un tema sobre el cual debía ingresar absolutamente nadie más. El señor Salvador del Solar estaba en todo su derecho de solicitar su ingreso al Pleno e, inclusive ahí, yo podía decirle “no”. Y lo que hacer el señor Del Solar es ir y reivindicar su derecho ante un juez constitucional, pero yo no entro a patadas rompiendo la puerta.

Hay un artículo que autoriza al presidente del Consejo de Ministros a participar en el pleno…

A participar en el debate, pero no había un debate. Era un procedimiento. Son detalles técnicos. Él estaba ahí y si consideraba que no lo dejaba pasar podía ir ante el TC y demandar si la competencia está por encima de lo que el presidente de un poder autónomo puede hacer en una sala privada. El pleno no es abierto al público.

¿Usted respalda el cierre de la puerta para impedir el ingreso del premier?

Por supuesto. ¿Por qué? Porque cuando hay un procedimiento de voto yo no autorizo, incluso, a los asesores.

Foto: Richard Barrueta / Expreso.

Partiendo de la premisa de que su explicación fuera cierta y que las normas lo respaldan, ¿no le parece que, a pesar de eso, hubiera sido un buen gesto político postergar la elección de magistrados y dedicarse a la cuestión de confianza?

Ya habíamos hecho varios gestos. Y no hubo ninguna respuesta, sino un encimamiento. Yo ya había dicho que lo del 30 de setiembre estaba cantado porque resultaba raro que haya habido crisis políticas y sociales en varios países por ese entonces.  A mí, el Ejecutivo se me encimó sobre temas propios que podían ser tranquilamente discutidos. Sin embargo, fuimos ante la comisión de Venecia y lo que se me dijo es que era impertinente. Luego, me voy a la OEA y trato de hacer lo mismo. Como verás, yo tuve una actitud constructiva y cuando ya el poder Ejecutivo prohibía que se discuta lo uno o lo otro, los congresistas dijeron que somos autónomos y que no íbamos a dejar que nos pechen el día entero. Precisamente, en la reunión de portavoces de esa mañana, coincidimos que no podíamos seguir siendo esquinados por el poder Ejecutivo y yo, como presidente, tenía que acatar la orden de la mayoría congresal. Estamos hablando de nueve bancadas de acuerdo.

Independientemente de la mayoría congresal, ¿cuál era su opinión en ese momento?

Mi opinión es que no podíamos claudicar a nuestro fuero. Ya solo faltaba que tengamos que llamar a pedir permiso a Palacio para ver ciertos asuntos. Pero no, somos un poder autónomo respaldado en la votación en las urnas.

¿El sentimiento que se lleva al término de su mandato cuál es, luego de que el Pueblo y TC apoyaron el cierre?

Yo tengo acá un sentimiento de tranquilidad. He cumplido mi mandato constitucional, he cumplido  con lo que juré ante la constitución. Soy un hombre católico y me voy con la serenidad de haber intentado tender puentes y extender la mano en el momento que se dio la crisis de defender a la institución dentro del marco de la ley. Es la primera vez que el poder Legislativo logra, ante una ruptura del orden constitucional, llevar a juicio al poder Ejecutivo con las amenazas del caso. Entonces, por ese lado, hice todo el esfuerzo que me correspondía.

¿Considera que Vizcarra es un dictador, autoritario, busca perpetuarse en el poder?

Vamos a ver, que sea el pueblo el que juzgue.

En este periodo de interregno se han formulado cuestionamientos a la Comisión Permanente. Entre diciembre y febrero, incrementó el nivel remunerativo de algunos trabajadores. ¿No debió ser un periodo de austeridad ya que no hay Congreso en funciones?

Que yo sepa, no ha habido contrataciones y ustedes pueden verificarlo. Lo que sí hemos podido apreciar son periódicos que recurrentemente nos han atacado semana tras semana.  Tuvimos que hacer una recontratación CAS, la mitad para personal de limpieza y la otra mitad para personal de seguridad. El congreso tiene 7 hectáreas de terreno y en cada oficina tenemos aparatos que requerían cuidado porque lo van a recibir los nuevos congresistas. Nadie ha considerado que en este interregno se ha implementado un proceso de modernización de oficinas y del ROF. Desde el punto de vista de administrativo, nos encontramos que la procuraduría tenía 1500 casos y solo eran un abogado y dos auxiliares. ¿cómo ponemos al día las demandas?

¿Deja usted el Palacio Legislativo con ganas de retornar en el 2021 o se ve participando en un proceso electoral futuro?

Me interesa terminar de entregar ordenadamente los decretos de urgencia y apoyar a la instalación del nuevo congreso. He trabajado noche y día durante tres años y ha habido momentos muy interesantes para mi vida. Creo que el tiempo que viene es para reflexionar un poco y ya decidiré en el futuro lo que me toca.

¿Tiene optimismo respecto de Congreso entrante?

Tengo optimismo respecto del Perú. Ojala haya reflexión y nos dediquemos a lo que necesita el pueblo. Por eso es que he guardado silencio durante estos meses. Los decretos de urgencia son para beneficio del pueblo peruano. Mucho daño haría en comenzar a buscar crisis o enfrentamiento entre los peruanos. El Perú tiene un destino y los peruanos tendrán que pensar mucho. Ojalá, en esta vez, [los nuevos congresistas] los puedan atender.

Foto: Richard Barrueta / Expreso.

¿Mal manejo o crisis desbordante?

Pedro Olaechea fue desafiado a realizar una autocrítica no de su gestión, sino de los tres años de Congreso con una mayoría fujimorista recalcitrante. Esto fue lo que nos dijo.

Se ha criticado mucho el confrontacionismo de Fuerza Popular, ¿qué crítica puede hacer ahí usted?

Yo participo de Peruanos por el Kambio siendo ministro y defendía la posición del Ejecutivo, incluso, hasta pasada la medianoche. Acá ha habido errores de contexto muy importantes: primero, una campaña electoral muy mala basada en improperios y ataques, en la que yo no estaba de acuerdo con insultar a la señora Keiko Fujimori. ¿Por qué debo insultar a alguien? Yo he dicho siempre en el congreso que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Le pido, por favor, que se enfoque en la pregunta…

Cuando viene el Niño [el fenómeno del “Niño Costero”], todos decidieron apoyar y digamos un poco que hubo paz. Los congresistas fueron a sus provincias a acompañar a la gente y se dio una especie de primavera de paz entre el Congreso y el Ejecutivo que terminó cuando explota el escándalo Odebrecht y se dicta el mal dado 003. El asunto comienza a complicar las cosas que nunca comprenderé por qué el gobierno se queda con el problema en lugar de que el procurador lo envíe al poder judicial. Comienzan las suspicacias, Odebrecht comienza a jugar con todo el mundo y yo soy de los que piensa que Odebrecht es el principal causante de la caída de Pedro Pablo Kuczynski. Se habló mucho de obstruccionismo cuando había la necesidad de citar a ministros, de investigar el caso Chinchero, de investigar los casos en la comisión Lava Jato. Y con esto, un sector decía que había obstruccionismo. ¿Acaso no se tenían que investigar las cosas? Entonces, hay una serie de temas impulsados desde el Apra y Acción Popular y que eran fiscalizaciones al gobierno central.

Retornando a lo que le preguntaba, ¿qué crítica podemos hacer?

El conflicto que he descrito fue muy mal manejado, es el resumen. Pudo haberse manejado de otra manera, aunque el conflicto fue también de grandes dimensiones.

¿Usted cree que Kuczynski es inocente?

No creo que sea inocente, lo que creo es que PPK pudo haber incurrido en una falta. ¿Y en algún delito? No  lo creo. Lo que creo es que quien quería entrar a manejar la situación es Odebrecht. Tengo esta sensación.

¿Hizo mal el congreso en algunos casos, por ejemplo, cuando se demoraron en levantar la inmunidad de algunos congresistas?

Hay instancias y un debido proceso. Primero, los casos tuvieron que llevarse a la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales. De la Subcomisión se tuvo que pedir información al Poder Judicial. ¿Cuánto se demora el poder judicial? Los procedimientos internos se tienen que investigar demore lo que demore. Mira cuánto se demora el Ministerio Público con la señora Fujimori: va más de un año y todavía no puede presentar una acusación. Hacer una investigación, cuando la sentencia no está firme, toma tiempo. Y nosotros no tenemos los poderes de investigación que tiene la Fiscalía. Los procesos son lentos por naturaleza. Si fueran así de rápido, ¿qué pasa entonces en la Fiscalía con la señora Villarán o Fujimori? Considera también que los procesados también se defienden. Eso del famoso blindaje es un cuento.

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