ALGUNOS SON HIJOS ADOCTRINADOS DEL CABECILLA TERRORISTA

Pioneros son la ‘guardia dorada’ de Quispe Palomino

Secuestran niños y adolescentes en el VRAEM para convertirlos en narcoterroristas y sicarios, y a los padres que se oponen a entregar a sus hijos los asesinan.

El uso de niños obstaculiza a las FF.AA. ingresar a esos escenarios de guerra para evitar enfrentarse con menores de edad.
  • Fecha Lunes 22 de Abril del 2019
  • Fecha 6:05 am



EXPRESO llegó hasta la zona del escándalo y repudiable secuestro de niños para adie­strarlos y convertirlos en narcoterroristas, sicarios y criminales a lo que se suma el reclutamiento forzado para recibir instrucción en el manejo de armamento de guerra, incluso para ataques nocturnos en la selva de Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem).

Ellos tienen como cabecilla al inubicable y escurridizo Víctor Quispe Palomino (a) ‘camarada José’, que ahora opera en la zona de Huancavelica y Junín y sus lugartenientes destacados lo hacen en diversos puntos del Vraem, principalmente en la zona de Llochegua, en Huanta, Ayacucho.

TAMBIÉN PUEDES VER:  “NO HAY IMPARCIALIDAD Y ESO LLEVA A ABUSAR DE LA PRISIÓN PREVENTIVA”

Nuestro entrevistado, en el lugar de los hechos, es el ex licenciado del Ejército apodado “Quilincho”, con grado de sargento segundo, cuyo servicio militar transcurrió en el cuartel de Pampas, Tayacaja, zona donde ha participado en unos 40 operativos.

Después que fue dado de baja, por falta de trabajo se convirtió como cargador de ‘ladrillos’ de PBC de Llochegua a Santo Domingo de Pariahuanca, camino a Huancayo y, luego, por sus dotes en el manejo de armamento de guerra, fue incorporado al cuerpo de seguridad del citado cabecilla Víctor Quispe Palomino con una remuneración de 700 dólares americanos.

Tuvieron que pasar cinco años en las filas y escondrijos de Sendero luminoso para que “Quilincho” salga de ese mundo. Y es que al ver los maltratos que recibían las mujeres y niños en los campamentos, sin alimentación ni medicinas, algunas veces hasta sin tomar agua, vivir con ellos era un infierno, recuerda.

“Muchos desertaron, otros fueron asesinados -tanto como jóvenes y mujeres- por conseguir su libertad”, afirmó en conversación con este diario.

Esta dramática revelación fue puesta al descubierto por el desertor de las filas del Sendero luminoso, fracción Sendero rojo, camarada ‘Quilincho’.

“Una de sus funciones principales de los terroristas es adoctrinar a los niños de 3 a 8 años en las escuelas rurales de los subversivos dirigidos por el comité regional en toda la zona de Vraem”, afirma el mencionado personaje que solicita mantener su identidad en reserva.

“Allí adoctrinan a los niños secuestrados de extrema pobreza para convertirlos en los futuros combatientes y cuadros de agrupación terroristas de Sendero Rojo y algunos trabajan directamente con la guardia de Quispe Palomino”, agrega.

Esas escuelas, narra, cuentan con libros de primaria como los que se utilizan en los colegios públicos y privados; los instructores -que hacen de docentes- dejan cuadernos con apuntes de contenido terrorista ligado a Sendero Rojo, por ejemplo, consignas políticas.

“El partido y la revolución peruana necesitan comandantes y soldados proletarios, quienes dan el salto cualitativo de civiles a ‘militares’. El soldado no es flojo, perezoso, haragán, oportunista, todo lo contrario, es activo, resuelto, trabajador, laborioso, comunista y tiene un alto espíritu de asaltar los cielos con la fuerza del fusil”, sostienen.

“Quien ama al socialismo ama a Dios. Y nuestro Dios es el pueblo peruano de donde salen camaradas verdaderos, no oportunistas como los del Congreso de la República; se trata de ser comunistas de verdad y no de etiqueta, tras [el presidente] Martín Vizcarra”.

“Ser verdaderos soldados del pueblo peruano y no membretes o rábanos, que son rojos por la cáscara y por dentro son blancos, exactamente igual a los traidores ‘Gonzalo’, ‘Feliciano’, ‘Artemio’, los ‘Pucsus’, los ‘willicos’ y todos aquellos que se convirtieron en excrementos de perros capituladores”, dicen en su prédica.

‘Quilincho’ ha permitido ubicar varias escuelas populares y centros de entrenamiento de pioneros y pioneritos donde ‘lavan el cerebro’ a unos 230 niños de 3 a 12 años. Y están ubicadas en las partes altas de la Selva de San Martín de Pangoa, San Isidro, río Anapati, en Junín.

Asimismo en Rosario, Santillana, Gallinero, Querobamba, Pampas, Puepería, Llochegua -Huanta, Huayrapata, San Pablo, Sumag Yanacocha, Cedro Pata, San Pedro de Coris- Raccaraccay, Patibamba, Huallhuapampa, Chinccasa, Chachaspata, Ccillolloclla, Quishuarpampa.

También en la Jurisdicción de Ayahuanco, Pachamama, Huachocolpa Tintaypuncu, San Marco de Roccha, Surcobamba Pampas Tayacaja- Huancavelica.

REVELACIÓN CONFIRMA QUE TERRORISTAS DEL PARTIDO COMUNISTA-SENDERO ROJO SON LOS PRINCIPALES VIOLADORES DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL PERÚ.

PRUEBAS IRREFUTABLES

El material gráfico al que EXPRESO tuvo acceso durante un recorrido por la zona de emergencia confirma que los narcoterroristas del Sendero rojo son los principales violadores de los derechos humanos en el Perú al haber extraído, por la fuerza, un aproximado de 230 niños y adolescentes de sus hogares ubicados en zonas de extrema pobreza de las localidades andinas y de la selva.

Recordemos que la historia empezó hace más de tres décadas, cuando no solo las comunidades nativas asháninkas y matsiguengas, entre otras, sino los colonos que llegaron a la Selva entre las décadas de 1970 y 1980, empezaron a ser reclutados a la fuerza para ser incorporados al senderismo y los que se resistían eran asesinados.

Incluso no hubiera sido posible acceder al testimonio de desertores y arrepentidos, por lo cual se ha podido conocer la metodología del secuestro de niños realizado por dichas huestes criminales, en los que han llegado al extremo de asesinar a los padres de los pequeños por solo hecho de resistirse al secuestro de sus hijos.

Uno de estos testimonios refiere a ‘José’ y otro cabecilla de su confianza, quien estaría a cargo de esta tarea.

Suelen pedir a los padres la entrega de sus hijos a cambio de pagos de dinero en soles o dólares americanos y promesas de ayuda en el futuro.

En cada faena de secuestro reúnen entre 15 a 20 niños, los que son llevados en fila india por los senderos y trechos hasta las alturas donde funcionan los campamentos de concentración del Sendero rojo.

LOS ELIMINAN

Sí algún niño, según manifestaciones del desertores y arrepentidos, agotado por el cansancio y sed, se quedaba a mitad del camino porque estaba enfermo, con fiebre o debilitado por el hambre, este criminal camarada ‘José’ optaba por eliminarlos arrojando sus restos sobre los arbustos, advirtiendo y amedrentando a los demás para no debían quedarse en el camino.

Los “pioneritos” normalmente trabajan todo el día cargando agua recogiendo leña; bajan en filas desde las alturas, donde están los campamentos, hasta los ríos o riachuelos que discurren por las quebradas para recoger agua en botellas plásticas y están prohibidos de jugar fuera de los horarios permitidos, por expresa norma disciplinaria del Partido Comunista Sendero rojo.

Camarada ‘Chuspi’, otro desertor, narró crudamente que una vez le tocó estar de guardia y resguardo de los pioneritos en el campamento, donde cocinaban unos cuantos choclos y a cada uno les tocó trozos pequeños, pero uno de ellos cogió la mitad del choclo se lo comió.

Del hecho fue inmediatamente informado camarada ‘José’, quien reunió a los niños y preguntó a todos quién fue el que violó la norma, y el pequeño se presentó y dijo: “yo fui camarada José”.

¿Con qué manos lo cogió?, interrogó el cabecilla.

El niño le mostró su mano y ‘José’ tomó su bracito, lo posó sobre un tronco de madera y le dio un machetazo.

El sanguinario ‘José’ amenazó con que nadie roba al Partido Comunista. Tal fue su sentencia.

En el libro “El valle de la muerte -las masacres ocultas de Sendero Luminosos en el Vraem”, de José Arrieta y Víctor Tipe, de alguna forma también se perfila esta historia de niños y adultos que eran estrangulados por el simple hecho de robar un plátano o un huevo en tiempos de hambruna.

No solo eso, sino que hemos llegado a un punto en que los niños se han convertido en la ‘guardia dorada’ de camarada  ‘José’. Tanto es así que la mayoría serían sus propios hijos, afirman, obligando a las Fuerzas Armadas a no ingresar a esos escenarios de guerra para evitar enfrentarse con menores de edad.

El iniciador

La primera vez que Sendero Luminoso utilizó niños en su “guerra popular” fue el 13 de setiembre de 1985 cuando un infante llegó corriendo hasta una casona de la calla Asamblea, en Ayacucho, e hizo explotar, en sus manos, cartuchos de dinamita donde se hospedaban agentes de  la desaparecida Policía de Investigaciones del Perú.

No aplican Código del Niño

La comunidad jurídica pondera la importancia de la Convención sobre los Derechos del Niño, que es un tratado internacional de Naciones Unidas, firmado en 1989, a través del cual se establece que los niños tienen los mismos derechos que los adultos, con el agregado que son los primeros en recibir protección y socorro ante situaciones de abandono, crueldad y explotación.

El Perú aprobó dicho tratado con el Código del Niño y el Adolescente mediante resolución legislativa Nº 25278 del 3 de agosto 1990.

¿No pueden capturar a   ‘José’?

“Las Fuerzas Armadas y Policiales hasta el momento no capturan al escurridizo ‘camarada José’, Víctor Quispe Palomino. Ya pasaron 20 años desde esa intensa búsqueda en que se echó mano, el 14 de julio de 1999, a Oscar Ramírez Durand (a) camarada ‘Feliciano’, en la zona de Cochas Chico-Tambo, Huancayo, después de la detención de Abimael Guzmán Reinoso, siendo Presidente de la República Alberto Fujimori”, recuerda “Quilincho”.

“Desde entonces han pasado cuatro presidentes: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, y Martín Vizcarra. Y Víctor Quispe Palomino sigue operando en el Vraem a vista y paciencia de las autoridades”, agrega.

ABOGADO Y EX DIPUTADO HÉCTOR HUERTO MILLA

El Estado no puede seguir permitiendo secuestro de niños

Los servicios de inteligencia que prestan servicios en la zona del Vraem deberían ser auditados con urgencia.

El abogado y ex diputado Héctor Huerto Milla, consultado sobre el secuestro de niños por camarada ‘José’, hizo un llamado a ser realistas, no ser ingenuos, ni menos ocultar la realidad del Vraem.

“El Estado Peruano todavía no es capaz de parar en seco la constantes repetición de emboscadas y asesinatos a las fuerzas del orden, ni el secuestro de niños, poniéndose en entredicho la eficiencia y los falsos triunfalismos en la lucha contra el narcoterrorismo que propagan Palacio de Gobierno y altos mandos militares”, afirma el letrado.

“Estos crímenes continúan porque existe pasividad de las autoridades, hay mentira, desgano y sobre todo corrupción”, añadió Huerto Milla.

Para el Vraem se han elaborado los proyectos más interesantes, se han aprobado leyes y decretos supremos especiales con el objetivo de desarrollar esa zona roja del país y acabar con el narcoterrorismo.

¿Qué sucede entonces?, se interroga.

“No hay más que reconocer que el principal factor que impide vencer a los delincuentes criminales y narcoterroristas es la corrupción estatal y la inoperancia de los servicios secretos”, asegura.

“El Gobierno Martín Vizcarra y su equipo anticorrupción tienen que agarrar al toro por las astas, y los servicios de inteligencia que prestan servicios en la zona de Vraem deberían ser auditados con urgencia. No se puede permitir que hayan pasado 20 años y no se captura al escurridizo camarada ‘José’”, subraya nuestro entrevistado.

LEONIDAS CANCHANYA JOAQUÍN/ ENVIADO ESPECIAL  

Puedes encontrar más contenido como este siguiéndonos en nuestras redes sociales de Facebook y Twitter.








Top
Rosa Bartra: “Si Vizcarra renuncia, resuelve la crisis”

Rosa Bartra: “Si Vizcarra renuncia, resuelve la crisis”