Vacunas a paso de tortuga con Sagasti
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POR: AARON SALOMÓN

Es inevitable que la envidia nos invada al leer que varios países de la región como Chile, Brasil, Ecuador o Argentina hayan empezado a vacunar a su población contra el coronavirus. El Gobierno del presidente Francisco Sagasti prometió, el pasado 7 de enero, que el primer lote de un millón de dosis (del total de 38 millones) de la vacuna anticovid del laboratorio chino Sinopharm llegaría al Perú este mes, pero, hasta el momento, todo está quedando en mero anuncio.

Nos va dejando enero y nada nos asegura que tendremos los sueros para este mes. La incertidumbre alberga a la población cada día que pasa, pues la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, solo dijo “esperar”, durante su presentación en el Parlamento, que los antídotos arribarían en la fecha primigenia. Sin embargo, la paciencia en medio de una segunda ola pandémica es lo que menos abunda.
En el mismo tono desalentador, la canciller Elizabeth Astete insiste en que el primer lote de vacunas ya está disponible en China, y que tendría que llegar en este mes, más, a su vez, admite que aún hay trámites burocráticos por finiquitar.

Por lo pronto, el Minsa ya firmó un convenio con la Asociación Soluciones Empresariales Contra la Pobreza, la cual canaliza donaciones del sector privado, que asumirá el costo del transporte aéreo -a través de la contratación de un operador logístico- de las vacunas anticovid desde la ciudad de Beijing (China) y su traslado hasta el almacén del Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares).
Así, pues, la asociación sin fines de lucro se halla a la espera de que el Ministerio de Salud dé luz verde para recoger los inoculantes chinos. Y he aquí la cuestión porque la premier Violeta Bermúdez ha declarado que “aún no tenemos fecha de embarque”.

¿Cuál es, entonces, la solución a la vista para destrabar el problema “burocrático”, de forma que los peruanos, de una vez por todas, empiecen a ser inmunizados? A continuación, el excanciller Francisco Tudela prende algunas luces en medio de la oscuridad.

– A diario vemos con envidia cómo otros países de la región empiezan sus campañas de vacunación, pero nosotros nada. ¿Usted cree que lleguen las vacunas para enero?

Yo no quiero hacer pronósticos, lo único que quiero señalar es la absoluta irresponsabilidad de nuestros gobernantes y la lentitud de tortuga respecto a la compra de las vacunas. La compra de las vacunas es un tema que debió abordarse el año pasado, y el hecho de lograr las compras recién en enero del 2021 muestra una falta de saber ser diplomático y una falta de gestión internacional tremenda.

-La canciller Elizabeth Astete insiste en que las vacunas se encuentran en China esperando su recojo, pero que faltan trámites burocráticos. ¿Qué trámites burocráticos puede haber en medio de una pandemia?

Los trámites burocráticos se resuelven en cinco minutos en el más alto nivel. Si el presidente Francisco Sagasti se tomara la molestia de levantar el teléfono y pedir hablar con el presidente de China, Xi Jinping, o con el primer ministro, naturalmente lograría que estos trámites burocráticos se evaporen en 24 horas.

-¿Así de fácil?

Cuando hay lo que se llama la diplomacia directa de jefe de Estado a jefe de Estado así de rápido se soluciona todo: a veces los problemas se solucionan en horas y a veces en minutos.
-Entonces, no toda la responsabilidad es de la titular de Torre Tagle sino, como menciona, también la tiene el presidente…

Acá hubo un complejo de inferioridad desde la gestión de Martín Vizcarra y ese complejo hizo que se tratara de conseguir la vacuna a través de la OPS y la OMS. Es absurdo, se debió haber ido directamente a los laboratorios, y se debió haber tomado las medidas del caso para poder disponer de los fondos para pagarlas. Es increíble que un país, cuya deuda total supera los 80 mil millones de dólares como es el caso del Perú, no pueda disponer algo de ese dinero –ya que todo ha sido destinado a gasto corriente y mucho para consultorías y publicidad en los medios- para pagar las vacunas con un sentido de urgencia e inmediatez.

-Es una falsedad lo que ha dicho el señor Martín Vizcarra acerca de que para comprar las vacunas se necesitaba que se apruebe una norma en el Congreso para agilizar el registro sanitario…

El Congreso no tiene nada que ver con la compra de las vacunas. Él ha debido comprar las vacunas meses antes de que lo vacaran. La compra de las vacunas se resuelve por resolución suprema firmada por el presidente de la República y los ministros de Salud y Economía. Es facultad constitucional exclusiva del Poder Ejecutivo, por lo tanto, el señor Martín Vizcarra es 100 % responsable de que no se hayan comprado oportunamente las vacunas. El gobierno actual ha heredado el desastre que le deja el señor Vizcarra, pero da la impresión de que está como paralizado y no tener una acción dinámica para resolver el problema. No solo deberíamos negociar con los chinos, sino con todos: con los rusos, con los americanos, con los suizos, con todos los que fabrican vacunas. Deberíamos destinar fondos al proyecto peruano del desarrollo la vacuna. ¿Cómo es posible que el sector privado sin ayuda del Estado haya emprendido una acción tan ambiciosa y digna como es tratar de desarrollar una vacuna peruana? El Estado es un espectador imposible.

-¿Es un error prohibir que las empresas privadas importen y vendan vacunas, como recientemente se ha aprobado en México?

Es peor que un error; es un crimen. Si el sector privado importara vacunas, eso significaría que el Estado tendría más vacunas para los más necesitados. ¡Qué le importa al Estado que los privados importen vacunas y que los que puedan pagarlas las compren! Eso alivia su carga. Estamos en la cola de los procesos de producción de las grandes farmacéuticas mundiales y hay montón de otros países que están en mejores posiciones en esa cola de espera. Entonces, las compras del sector privado podrían acelerar tener un mayor número de vacunas en el Perú, para aliviar al Estado. Sin embargo, se hace política comunista alrededor de esto como si fuese un crimen que el sector privado importe vacunas. O sea, hay que ser igualitarios en la muerte según la señorita Sigrid Bazán. Estos socialistas realmente dan pena por su bajísimo nivel intelectual y fanatismo.

-Su recomendación, entonces, para salir de este problema es que el presidente Sagasti tome el teléfono y hable directamente con los laboratorios…

Correcto, el presidente debe hacer diplomacia personal y debe llamar no solo a los laboratorios, sino a otros presidentes para que lo ayuden. Que llame al presidente Joe Biden para que nos ayude.

-Parece que es más fácil para un ciudadano común traer termómetros, oxímetros o mascarillas por AliExpress que para el Perú traer las vacunas de China. ¿Por qué es tan difícil?

Y no se diferencia en nada, y, si hubiera un trámite burocrático, todo se soluciona con cuatro llamadas.

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