Clima y derechos de propiedad
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El sistema de derechos de propiedad es mucho más que un mero registro público de bienes asignados a los ciudadanos. La propiedad de un bien permite que su dueño use, disfrute y disponga de lo que es suyo y además le permite oponer su propiedad contra cualquier tercero a través de la tutela que el Estado brinda este sistema. Y lo cierto es que la humanidad viene funcionando de este modo desde el nacimiento de los pilares de la tradición occidental. Ahora: ¿cuándo un derecho de propiedad debe ser conferido? Solo cuando coexistan dos condiciones al mismo tiempo: bajo costo de oposición y consumo rival del bien.

Cuando hablamos de bajo costo en el bien, estamos frente a una clase trampa económica. Me explico: es muy común pensar que “bajo costo de oposición” significa que el costo debe ser barato. En Economía cuando se habla de “alto” o “bajo” se debe entender que cada fórmula está diseñada para funcionar dentro de un mercado determinado: uno puede invertir de manera copiosa dinero para lograr la conferencia de sus derechos, siempre y cuando el beneficio de hacerlo sea mayor que el costo. Entonces: “bajo costo de oposición no significa “barato”, sino “menor a los beneficios que cada individuo busque consolidar”. Seguimos:

Además, el consumo del bien en cuestión debe ser “rival”. Lo que significa que, si un individuo usa ese bien, el resto de ciudadanos no podrá usarlo. El sistema permite que el propietario oponga las pretensiones de terceros por utilizar ese bien al mismo tiempo en que yo lo hago. Por ejemplo: mis pantalones tienen consumo rival: si yo los uso, nadie más podrá usarlos durante ese tiempo. Hay, sin embargo, otros vienen que no tienen “consumo rival”: la música es un perfecto ejemplo. Lo puedo disfrutar yo, al mismo tiempo que otras personas a mi alrededor, sin que mi utilidad se vea disminuida. Depende de cada bien.

La propiedad entonces es el punto de encuentro de dos disciplinas que muchas veces -equivocadamente- caminan separadas, pero que ahí necesariamente irán de la mano: el Derecho y la Economía. Esto es así porque la propiedad y su valor dependen del interés subjetivo de la ciudadanía por ocupar un bien, al mismo tiempo. Esto permite que se le asignen valor a los bienes y este estará estrictamente construido sobre la percepción de escases y utilidad que los ciudadanos le asignen y esto permite que los precios (derivados del empate entre la oferta y la demanda) sean un extraordinario elemento de información.

Así, si yo mañana conozco el precio de un bien, no estoy recibiendo más que una foto actualizada del punto -dinámico en el tiempo- de equilibrio entre oferta y demanda. Conozco cuántas otras personas consideran (cada cuál operando bajo sus propios criterios) que el bien es caro y útil en el contexto de cada mercado. Toda esta introducción viene a colación porque los desastres naturales que todos los años flagelan nuestro país podrían reducirse significativamente si los posesionarios más vulnerables se convirtiesen en propietarios acuerdo a las reglas que el Derecho postula: los precios dicen mucho más de lo que creemos.

Entonces: una de las preguntas que desde la prensa se plantea es por qué los peruanos vuelven a construir en quebradas que han tenido actividad histórica. Un buen ensayo de respuesta es que esto tiene que ver con la inexistencia de derechos de propiedad. Si una quebrada tiene dos márgenes, y una de ellas ha sido constantemente golpeada por huaicos en el tiempo, el precio de los lotes ubicados en el lado seco de la quebrada tendría que ser mucho más alto que el de los lotes del área activa. Pero esto no se da. La posesión no genera este tipo de información por ser un dato insuficiente: la posesión no genera información.

Esto, por supuesto, no dice que esta ruta de pensamiento debería entenderse como una solución, sino como un elemento informativo para la decisión de futuros compradores. Si uno pregunta por el valor de un predio de un lado del río, y luego lo hace con un bien del otro y la diferencia entre ellos es considerable, será natural que quien busca comprar se pregunte por qué la diferencia y que la respuesta lo haga dudar de si es o no razonable embarcarse en una compra cuyo porvenir estará irremediablemente vinculado al ánimo de la naturaleza. La propiedad tiene origen en la voluntad de dos partes, la posesión solo de una.

En estos días en que nuestro país vuelve a ser golpeado por lluvias y desprendimientos vemos como el sistema actúa de manera eternamente paliativa cuando podría, más bien, hacerlo de forma preventiva. Pero para que esto sea así el Estado debe entregar derechos de propiedad. Sin estos, la información de los precios que espontáneamente se generen tendrá valor y sentido. Si no, vamos a seguir viendo las mismas noticias todos los años.