La calculadora de la informalidad
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Hace casi 10 años tuve mi primera idea de negocio, sentí por primera vez esa sensación de haber descubierto el fuego, de que en 1 semana sería millonario, de que claramente todo mi público objetivo compraría lo que quería vender (todos los emprendedores pasamos por estos momentos que después, vistos en retrospectiva, son bastante divertidos); claro, acto seguido empecé con las autopreguntas: “¿por qué a nadie se le ocurrió antes? ¿y si alguien lo hizo y fracasó? ¿se habrá hecho en otros países?, etc. Al final tomé la decisión de “hacer mis números” y mandarme adelante con ello. ¡Empecé como todos vendiendo a nuestros familiares y amigos, yo ya sentía que sería un éxito! Es claro que en esta etapa nadie me pedía ningún comprobante de pago, menos me preguntaban nada relacionado a mi empresa (que no tenía) o similares. La fiesta terminó cuando empecé a buscar clientes fuera de mi círculo personal y me pidieron mi primera factura (mi cara de autogol era única); fue así que entendí que existían conceptos que no había contemplado, tales como IGV e IMPUESTO A LA RENTA. Hice nuevamente mis números y entendí que estaba quebrado a los 21 años.

Revisando un poco de información, entendí que yo no era un caso raro, de hecho al 2019, el 75% de empresas en el Perú son informales (cerca de 7.5 millones y en su mayoría en el sector agropecuario), es una cifra lamentable, pero muy real. El análisis es muy sencillo, la mayoría de empresarios empezamos siendo emprendedores, donde el cortoplacismo es la cultura que nos gobierna, el resultado rápido, el beneficio en corto, el máximo margen posible evitando “gastos no productivos” (dentro de los cuales obviamente está los impuestos), no analizamos realmente la diferencia numérica de ser informales versus el no serlo. Quiero poner algunos ejemplos sencillos que nos ayudarán a calcular el costo de la informalidad: Para iniciar un negocio generalmente tenemos un pequeño capital propio y si requerimos más capital recurrimos a amistades cercanas… pero, cuando los favores se acaban, ¿a quién recurrimos? Muchos sacan de sus tarjetas de crédito, “extra cash” que los bancos son especialistas en decirte que justo estas dentro de una de sus campañas y otros a los famosos prestamistas, ¡que fluctúan en tasas de 5, 10 y hasta 20% mensuales de intereses! Si fuésemos formales, podríamos recurrir a entidades bancarias por tasas realmente bajas en comparación a lo mencionado (entre 7 y 15% ANUAL). Otro tema relevante es la tranquilidad sobre nuestros activos, creo que el mejor ejemplo son los comerciantes de piratería, vendedores de frescos y comerciantes en general, ¿se han puesto a pensar cuánta plata pierden cada vez que en un operativo les decomisan todo lo que tienen?

Finalmente, creo que lo más contundente de calcular es el costo de oportunidad de crecimiento; el informal sólo sobrevive, el costo de ser formal nos traerá como principal beneficio la posibilidad real de emprender un negocio que pueda llegar a crecer y trascender; ¡todas las empresas grandes tienen RUC! Piénsenlo, una excelente semana para todos.