Nido de serpientes
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A mí que no me vengan con el cuento de que canal 7 era un canal plural en el que se le daba espacio a todos los actores políticos y se les trataba con objetividad e independencia. Eso es falso. Lo cierto es que el canal del Estado era tan sesgado como la mayoría de canales privados impúdicamente antifujimoristas. Siempre ha sido una norma que el canal 7 sea pro gobiernista, pero como desde el 2016 la debilidad de los gobiernos de PPK y Vizcarra ha sido crónica y los caviares asentaron sus petacas en cuanta institución pudieron, el IRTP antes que “gobiernista” fue antikeikista de corazón.

Probablemente desde el golpe de Estado que disolvió inconstitucionalmente el Congreso, el mandón de turno haya querido que el perfil del canal cambie y se cubran más las actividades de su gobierno de facto, pues con la líder de la oposición presa arbitrariamente (sí, según el Tribunal Constitucional) ya no se necesitaba tanto el sesgo antifujimorista. Probablemente el destituido presidente del IRTP entendió que tenía más libertad y cubrió la liberación de Keiko Fujimori y esto selló su fin. Francisco Petrozzi era el menos indicado para botar a Hugo Coya por hacerle un queco a Mark Vito, esposo de Keiko, a la salida del penal de donde fue liberada por el TC. Habiendo sido él congresista por Fuerza Popular y luego traicionado la confianza de la representación que lo llevó al Parlamento pasándose al lado opuesto, coronó su felonía haciéndose ministro del dictador que se la tiene jurada a los fujimoristas.

Petrozzi cumplió órdenes del dictador sin importarle cuán pésimo iba a quedar con tal de seguir siendo ministro (a quién se le ocurre darle explicaciones de su despido a un inferior y encima dejar la huella en wasap). Al final Vizcarra, experto en felonías, traicionó a su ministro para salir del paso y Petrozzi se quedó cantando bajo el sol. En este nido de serpientes que es el gobierno de Martín Vizcarra solo una cosa queda clara: no aguanta la presión de los caviares y sus medios de prensa. Estos, unidos como un puño, se rasgaron las vestiduras por un Coya convertido poco menos que en… ¡paladín de la libertad de expresión, la objetividad y pluralidad de prensa! Y se salieron con la suya cargándose a un ministro, dándose maña para ponerse ellos mismos como ejemplo de prensa libre. ¡Qué tal ostra!