Héctor Cacho: «Solo escribiendo puedo entender lo imposible»
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Por Fabrizio Morán Montoya

¿Cuál es tu ritual para dar inicio a tus primeras letras en los poemas?

Yo soy mi propio ritual. Mis pasos previos son interiores y discretos. Escribo desde el retiro y el silencio que me permiten escuchar las tormentas y los vientos y contemplar los relámpagos. Escribir no es un acto de catarsis ni sirve para purificar o liberar nada, al contrario, tiene la virtud de actualizar nuestra decadencia y finitud, esa realidad que nos sirve de escenario para no dejar de caer. Escribir despierta el instinto de supervivencia, solo escribiendo puedo entender lo imposible. Soy la única fuente posible para alcanzar ese punto desde donde puedo decir lo que pienso o lo que pienso cuando siento.

¿En el mundo de la filosofía sumergida en tus poemas es para buscar y encontrar el camino deseado?

La literatura no está hecha para alcanzar los sueños y los anhelos de nadie, es posible que sirva para lo contrario, para demostrarnos que la realidad comienza en nuestros pies y termina no donde queremos sino mucho antes. El inventarnos un mundo que no podemos verificar desde la certeza nos puede llevar a ser autores de absurdos, e incluso locuras, y ya lo hemos vivido miles de veces a lo largo de la historia de la humanidad. Cualquier idealismo no es soluble en la realidad.

¿La tristeza puede ser anhelada como lo es la felicidad?

El dolor ha sido causa y nutriente de las diferentes manifestaciones artísticas, no solo de la poesía, podemos verificar que las tribulaciones, la aflicción, el dolor, angustia han sido proveedoras de fecundidad a los artistas. La felicidad tiene serios límites cuando se trata de proveer material de inspiración. No estoy de acuerdo con el poeta español Manuel Juliá que afirma que “la poesía, sin llegar a ser un analgésico, da un sentido al dolor; es el dolor que se agarra a la belleza y a la emoción”, esta afirmación obviamente me suena metafórica y su contexto se halla fuera de la realidad, pues sólo el titular del sufrimiento puede encontrar, si lo logra, reparación o calma cambiando sus pensamientos y haciéndose cargo de la realidad que lo afecta, aquí la poesía no tiene nada que calmar.

El concepto de encontrarse a uno mismo, ¿qué tan difícil puede ser?

Esa tarea de encontrarse con uno mismo es extraliteraria, está fuera del alcance del oficio de leer y de escribir y constituye uno de los desafíos más arduos que se puede imponer un ser humano. La literatura no es como la vida, la literatura no nos enseña nada, más bien, nos exige tener los conocimientos suficientes para poder entender e interpretar los materiales literarios.

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