Xavier Oquendo: «Con la literatura se puede conseguir mejores seres humanos»
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Por Sixto Sarmiento

En tu generación eres uno de los poetas de mayor presencia internacional, ¿eres consciente de tremenda responsabilidad?

Es verdad que es una gran responsabilidad, aunque para muchos resulte lo contrario. Ser poeta en medio de tanto formato ya hecho para el “éxito” o para el “emprendimiento” capitalista. Yo empecé muy temprano en la poesía. A los 17 años me tracé la meta de ejercer este oficio, porque todos los otros oficios de los jóvenes me eran difíciles y totalmente alejados de mi realidad, de mi sensibilidad. Por ello ensayé poesía desde muy joven, pero también estuve siempre muy cerca de la lírica de mi país: siempre he creído mucho en la literatura ecuatoriana y siempre he ejercido el papel de guardián del patrimonio creativo de mi país. Eso también ha sido importante para que mi nombre se haya difundido como poeta y como gestor. Creo que mi lugar en la poesía está también en difundirla, en creer siempre en ella sobre todas las cosas.

¿En tus obras literarias sigues una temática definida?

No sé si sea en toda mi poesía, pero en todos mis libros trato de registrar un nuevo universo versal, un nuevo sujeto poético, unas nuevas formas, nuevos motivos, nuevas acciones semánticas, nuevas imágenes y acciones poéticas. Siempre me gusta gastar en un libro todo ese ritmo y esas formas de decir que se van recogiendo y entregando en los poemas. Cuando ya termino aquello, debe haber un silencio largo que borre todo para que en medio de ese vacío se vuelva a llenar un nuevo gesto poético que será un nuevo libro de poesía: distinto al anterior, siempre. Al menos es lo que intento.

Defiendes a la tradición como eje de la identidad, ¿verdad?

Sí. La defiendo absolutamente. Y además, me parece lógico hacerlo. Ningún poeta nace de la nada. Todos los artistas somos hechos de los otros. El camino de la poesía está forjado desde la mirada de los poetas que dejaron huella. Lo que sucede en nuestros tiempos es que los poetas confunden “tradición” con “tradicionalismo” y le tienen miedo a la palabra por creer que esto significa que se han quedado inmersos en lo clásico –y por lo tanto, en el pasado– y que, por ello, dejan de ser “vanguardistas”. Cosa que no tiene nada que ver. La tradición es la historia que no puede ser negada.

¿Tenemos futuro en las letras en Latinoamérica?

El futuro ya es el presente y también fue el pasado. Latinoamérica es el idioma y nuestro idioma está cubierto con la gran poesía latinoamericana. Creo que esta tierra es de poetas y pintores, sobre todo.

Pareciera que ahora las letras están orientadas solo a una élite, ¿es así?

No sé si la palabra sea “orientada”, pero sí creo que la literatura es un asunto de pocas personas. La poesía está al servicio de todos los seres humanos, pero pocos la saben aprovechar, es difícil acercarse a ella directamente. Tenemos una educación muy prosaica, muy poco asombrada.

¿Cómo ves la respuesta de la población respecto a la lectura?

La lectura puede dividirse en mala y buena o en interesante o no. Y creo que ahora la gente tiene a leer cosas que nacen de la inmediatez y de lo burdo. Los libros de literatura son cada vez más relegados: ahora les interesa mucho a los editores y a los lectores unas novelas y unos libros que están siempre en el territorio de lo fácil, de lo predecible, de la auto ayuda, y esto preocupa. Pero también afianza al grupo de lectores que aman la literatura verdadera: esa forma de leer en la que el lector interviene casi como un personaje dentro de las acciones y reflexiones del escritor. Esos lectores que terminan siempre el libro y lo vuelven único.

¿Qué tanto le ha beneficiado o afectado el internet?

Yo soy un defensor de las redes sociales. Si uno las usa para provecho de la literatura o de intereses para la comunidad, entonces está perfecto. El internet es un universo completo: con sus lados malos y buenos y hay que saber explorarlo, como si se tratará de un bosque o de una ciudad. Sin embargo, hemos sido testigos de su poder en estos tiempos y eso me parece muy bueno.

Compártenos un mensaje final para los lectores peruanos.

Que sigan creyendo en la poesía y en la literatura aunque sean “malos tiempos para los lectores”. Y que tengan a los libros como una base fundamental en su vida, en la canasta básica, en sus prioridades. Que regalen libros, que hereden sus lecturas a sus semejantes, que vivan la literatura y que crean que con ella se pueden conseguir mejores seres humanos.

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